Feria de Milán 2018, el gran negocio italiano.

1.841 expositores, el 27% de 33 países que no son ITALIA, exhibieron sus productos en el Salone Internazionale del Mobile, la Exposición Internacional de Accesorios de Equipamiento, EuroCucina y la Exposición Internacional de Baño, además de los 650 diseñadores menores de 35 presentados en SaloneSatellite. Por supuesto, la cuota de expositores Españoles y Portugueses sigue siendo de las más importantes.

434,509 asistentes, en 6 días, de 188 países diferentes,  un aumento del 17% en comparación con la edición de 2016, que presentó por última vez las exposiciones bienales de cocina y baño, y un aumento del 26% en comparación con la edición de 2017.

(Cifras oficiales de la organización)

Andrea Mariani ©A13 Studio www.a13studio.com

 

Con esto podría ser más que suficiente para hablar del estado de forma de la Feria italiana, pero no nos vamos a conformar con reconocer el éxito de la organización y queremos analizar diferentes aspectos desde la perspectiva de la industria española.

No obstante, decir que a esta feria le va bien es poco. Hasta el sol parece sonreirles, yo diría que ha sido la edición más calurosa.

Tras esta exhibición anual de poderío de la industria y el diseño de mobiliario, sobre todo de la industria y el diseño italianos, hemos vuelto a constatar que su tamaño supone ya un auténtico problema. Esta observación no es válida sólo para el visitante, que no puede abarcar ni de lejos todo lo que hay por ver y aprender, como consecuencia de esto, a la mayoría de fabricantes les es imposible conectar con eficacia con la visita a su stand, y mucho menos aún con el viandante que pasa frente a él. Bendito problema pensarán los organizadores. ( 26 pabellones, 345.000 m2 de exposición a cubierto y 60.000 al aire libre). En esta Feria hay un objetivo básico de todos los visitantes, visitar las grandes firmas italianas que crean tendencia, y los compromisos que uno como profesional haya adquirido. A partir de ahí, el tiempo disponible se reduce a mucho menos de lo que haría falta para dedicar atención a la enorme oferta que abarrota los pabellones, y que, aunque es consciente de que paga como el que más, no deja de ser un tercer o cuarto plato en el mejor de los casos. Eso sí, un tercer o cuarto plato en la fiesta más grande del mundo. “Les cogerás con más o menos hambre, les gustarás o no, pero comensales hay a patadas.”

Por lo que se refiere a Hogar, que es en lo que puedo tener alguna idea si se me permite, diría que no se han producido grandes revelaciones en esta edición. Tendencias como el Hierro y la piedra que inundan todas las propuestas, sobre todo de salón y comedor, o los colores neutros y con poca luz, parecen lo más destacable.

El cromo ha ido desapareciendo año tras año en las líneas de diseño modernas de gama más alta, ahora la extinción es total, tanto que hasta el herraje sufre esa mutación y se abandonan las bisagras y otros elementos metálicos niquelados, dando entrada a otros de color negro, titanio o similar, que incluso evolucionan a formas extraplanas y elementos embutidos casi invisibles.

Dicho esto, no pretendiendo ser este un post de análisis de producto, trato de hacer una reflexión personal que tras un par de días de contemplación, de conversaciones con visitantes y expositores, y de pensamientos cruzados, me ha sido imposible olvidar, porque creo sinceramente que es una revelación, al menos para mí mismo. No por obvia menos transcendental.

Para ser como los italianos, ya están los italianos, y nadie podrá ganarles nunca a ese juego.

De verdad que esta simpleza esconde una conclusión importantísima. Ya sea el propio modelo empresarial de su Feria de Muebles, o sea el diseño y estrategia de sus fabricantes, tratar de parecerse a estas empresas desde la industria española, o de arrimarse a su sombra buscando coquetear con su mundo de clientes, puede llegar a ser un callejón sin salida a largo plazo.

Sólo con los pabellones 5 y 7, uno puede deducir claramente que la envergadura de las empresas, junto con su estrategia de marketing, les pone directamente en una liga aparte. Por eso el Target objetivo que ellos se pongan, debería eliminarse de la lista de deseos de los competidores que no tengan semejante carta de naturaleza.

No me voy a extender. Pero voy a aportar dos conclusiones.

1. La industria española del mueble, o cada empresa en particular debería encontrarse a sí misma, concentrarse en su esencia y atreverse a definir una propuesta propia con carácter y sabor propios, o localizar los espacios de mercado para los que goza de ventajas suficientes. Y no vale el precio. Los italianos no son más baratos que los españoles porque no quieren, algo que como mínimo debe hacer pensar.
2. En el medio y largo plazo, para jugar en las grandes ligas no habría ni que plantearse hacerlo con compañías PYME de capital familiar. Encontrar la participación adecuada de fondos de inversión o algo parecido puede llegar a ser absolutamente necesario para afrontar retos importantes en este mercado globalizado en el que un sólo país no te puede dar de comer.

Tendremos que decidir qué somos como industria, y cómo eso se vende eso al mundo. Ejemplos en este y otros sectores ya ha habido y son la clave. ¡A ser tú mismo no te gana nadie!

Os dejo algunas fotos de ambiente. Pero podéis ver muchas más en este enlace   http://www.salonemilano.it/en/media/mediagallery/Foto/2018.html 

 

 

 

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