Feria ZARAGOZA 2018. ¿Un evento muy comercial?

Una edición más de la feria del mueble de Zaragoza tuvo lugar la semana pasada. Estuvimos allí los dos primeros días, y la primera observación debo hacer es que había mucha gente y muchos expositores. Se puede hablar de éxito de convocatoria.

Un año más, esta feria crece en metros cuadrados, aunque no se aprecia gran evolución en servicios ni en la estética del evento en sí. Por mucho que unos pocos fabricantes ponen la nota de calidad y nivel, en su mayoría sigue siendo una presentación de baja factura, lo que no es necesariamente malo según se mire. Tal es este hecho, la triste moqueta roja, la luz natural, la señalítica, los bares, el desorden de estilos y familias de producto… que me hacen pensar si no es una estrategia de marketing para lucir un posicionamiento de Evento LOWCOST. Esto ha servido para que muchos fabricantes de muebles, sofás, auxiliares, colchones y otras cosas, se puedan permitir participar con bajo presupuesto y escasa sofisticación de la imagen, sin llamar demasiado negativamente la atención, lo cual no deja de ser una democratización de la Feria, que facilita la participación de los más modestos. Este es un punto a favor seguramente, puesto que la asistencia de comercio nacional de gama baja y media es masiva. Esta feria ha conseguido una posición líder en ese segmento, además de líder en espacio de exposición, y supongo que en visitas nacionales.

Dicho esto, no es menor el esfuerzo que hacen algunas firmas y merecen su reconocimiento, al final son las que más interés despiertan, son sin duda las que garantizan el flujo de público hasta cada uno de los puntos donde con más o menos acierto los colocan. Intentaré mencionar alguna de estas empresas que aportan en ese sentido, y adelanto mis disculpas a los que no mencione, en esta visita no pude hacer un recorrido muy eficaz.

Como ya he sostenido en otras ocasiones, uno quiere acudir a las ferias para aprender y para que le sorprendan, ese no es el punto fuerte de Zaragoza hasta el momento, pero habiendo fabricantes de gran implantación que lideran las ventas en gran parte del comercio nacional, la visita tiene utilidad práctica para el comerciante tradicional, algo más mundana si se quiere, pero práctica.  no obstante, insisto, negociar un descuento o ver un sillón relax en el suelo se puede hacer bien en un furgón expositor.  Desplazarse varios días a otra ciudad y visitar Ferias debe aportar más según mi criterio.

Me cuesta hablar de producto en esta edición porque no creo que haya sido uno de los puntos fuertes, al menos no ha sido sorprendente. Por supuesto es impresionante la oferta de tapicería y descanso del segmento más comercial, en esto no hay duda. Si bien es verdad que en ese segmento el modelaje se hace muy monótono, también lo es que cada tienda necesita su buena representación de estas familias de producto de gran rotación, y en Zaragoza hay de sobra dónde elegir.

Como decía, hay una lista de Fabricantes que suben algo el nivel del evento con presentaciones muy meritorias. Marcas como Gomarco, Star, Pikolín, Garía Sabate, Monrabal Chirivella, Antaix, marcas portuguesas conocidas, algunos de los importadores más importantes de la península Ibérica y como digo, algunas empresas más que se esforzaron ciertamente por dar su mejor imagen., aunque en este momento no me vengan a la mente.

 


Impactó la presentación de jotajotap con su nuevo logo, pero sobre todo con su nuevo Stand hecho a base de palets, sin duda atrevido igual que su apuesta por presentar algo más allá de los muebles. Algo de creatividad, filosofía y proyecto de marketing a medio plazo.

Lagrama, con comedores sorprendió más que en el propio juvenil con el que todos lo identificamos, o Ros con su curiosa interpretación de las teorías Montessori aplicadas al mueble infantil.

El capítulo de Juveniles ha sido muy completo si además contemplamos a una empresa que en pocos años se ha reinventado a sí misma, TEGARMOBEL tiene hoy por hoy una tarjeta de visita impresionante en producto y presentación, y además, propone comedores modernos muy, muy interesantes.

Y no estaban sólo estos conocidos fabricantes de mueble juvenil, sino unos cuantos más nada despreciables, aunque sus presentaciones fueran menos espectaculares.

Otro de los puntos fuertes en producto ha sido también el de los importadores, si bien es cierto que estos son feriantes por naturaleza, también lo es que en Zaragoza estaban casi todos los conocidos.

Las asignaturas pendientes son sin duda el segmento medio alto, el alto, la vanguardia del diseño, el clásico, alta decoración y lujo. Esta feria no consigue ni parece disputar ese componente de fantasía que aportan los fabricantes más relacionados con el diseño, con el mundo de los creativos, la tendencia, las tiendas de nivel alto, los interioristas, proyectistas etc. Ese mundo es el objetivo primordial de los fabricantes con cierto valor añadido, sabedores de que la guerra del precio no es futuro para ellos, y el mercado nacional de su segmento se reduce durísimamente en el canal tradicional. Es por eso que la consolidación de este modelo de Feria en España es una gran noticia para Milán, donde se ven forzados todos los fabricantes con ambición exportadora y búsqueda de posicionamiento de valor, que ven como el futuro de sus empresas no puede estar en ser más baratos sino en ampliar su círculo de influencia fuera, pero también dentro de España. En este sentido la última propuesta  de Hábitat en Valencia ha sabido interpretar correctamente el mapa de Ferias. Mucho me equivocaré si no acabamos confirmando que en nuestro país habrá dos grandes ferias más separadas por su orientación que por kilómetros de distancia.

Después de esta ultima visita creo haberme convencido de que ambas ferias pueden coexistir, y puede que incluso sea necesario. Hay un buen número de empresas españolas y portuguesas que necesitan lo que ofrece Milán a menor precio y con más facilidades para exhibirse adecuadamente, muchas otras que aspiran a un público que aún se permita un gasto importante en decorar su casa y no pueden sobrevivir con el canal que ya conocen. Todos ellos necesitan de una feria en la que se mire hacia arriba, más centrada en el Foco que en los metros cuadrados por sí mismos. Pero también hay una enorme industria de fabricación y comercio que sigue representando unas cifras de negocio fundamentales y ha de bregar con los tiempos que corren como sea, por más que el precio bajo se coma los márgenes, y las amenazas de colosos multinacionales o de internet sigan erosionando sin parar su mercado.

Me ha quedado claro que si en el estado de gracia en el que está la Feria de Zaragoza no se han podido juntar ya esos dos mundos, no lo va a poder hacer nadie a medio plazo. Es lógico y natural que se generen dos escenarios con dos enfoques bien distintos, y que cada uno elija en cuál tiene que estar. Pero necesitamos ambos escenarios si queremos que la función que cumplen las ferias ofrezca cabida a toda la industria.

En ambos casos se debería trabajar con humildad y vocación de servicio a nuestra industria porque es mucho lo que nos jugamos todos. No se debe consentir que la soberbia y altanería de tiempos pasados contamine ninguna organización, tenga el éxito que tenga.

Hablaré de algún contenido particular que me pareció reseñable en otros post. Este es más un post de reflexión sobre el estado de la nación a nivel de Ferias que un análisis de lo visto en Zaragoza.

En el capítulo de quejas, vengo diciendo que lo de la hostelería en el recinto ferial no tiene nombre. Este año me traje pruebas del atraco de baja estopa que supone tomarse algo de pie, mal servidos y de mala calidad. A mi no me hace falta esto, ni a mucha gente, porque los expositores montan auténticos bares en los que te ofrecen todo lo que tienen con la mayor generosidad, pero soy tan torpe que caigo en la trampa una y otra vez.

    

Sin comentarios.

He oído que además de la hostelería del recinto, los hoteles estaban abusando en precios en la semana de la Feria, pero no ha sido mi caso. También que si la Feria se está haciendo prepotente con los expositores porque cobra por esto y por lo otro, pero no sé muy bien a qué se refieren estos rumores. El que sepa algo bien que lo cuente si quiere en comentarios, a mi no me quedó claro.

Ah! Y otra cosa. Es la primera vez que me hacen aparcar en esos aparcamientos exteriores fuera del recinto, la distancia es mayor y el resultado, no satisfactorio, y eso que no llovía cuando llegué. Como mínimo se podría garantizar un buen asfalto para ir caminando desde el coche, bajo un más que posible mal tiempo invernal en Zaragoza. Algún tipo de cubierta o por lo menos un pasillo cubierto hasta el acceso no estaría mal, puede llegar a ser un camino interminable bajo la lluvia. Pero bueno, al menos se facilitaba la entrada por unas instalaciones provisionales para que en muy pocos minutos uno estuviera dentro de la Feria, y el personal que guiaba y acomodaba a los coches tenía muy bien controlado el tema.

Saludos.

Domingo Quintero

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1 comentario
  1. Enrique Rodriguez.

    Lo de la Hostelería es vergonzoso.
    Está bien que aprovechen la coyuntura y aprovechen el evento, para obtener una buena facturación, pero no multiplicando precios, ofreciendo mala calidad y peor servicio.
    La organización no debería permitirlo.
    Pero como en muchos aspectos…esto es “España”, y no para bien, por desgracia!!

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