Crisis de los centros comerciales y el cambio permanente.

Ningún modelo comercial está a salvo en una era, la nuestra, en la que lo más representativo es el mismo cambio constante. La velocidad con la que las empresas deben asimilar los cambios en el entorno es sin duda el mayor reto al que se enfrentan todas las organizaciones, desde la más insignificante a cualquier líder de mercado por muy grande que hoy sea.
Ahora mismo estamos asistiendo en España a los inicios de un fenómeno que en EEUU se considera ya un hecho consumado, la caída de los grandes centros comerciales. Esto no significa que estos centros no existirán más, pero sí que gran parte de ellos van a tener que cerrar o reinventarse. ¿De qué nos suena eso de cerrar o reinventarse en el sector del Mueble?
Lo que a continuación leeréis no es más que la constatación de que no hay nada estable y seguro, ni hay negocio a salvo de la constante y veloz evolución del mercado en este siglo XXI al que ya vamos aclimatándonos. Buscar el lugar que queremos en el mercado exige pensar como si no tuviéramos una empresa preexistente que nos condicione, y encontrarlo no es más que el comienzo de la aventura, a partir de ahí empieza un enorme trabajo para conseguir resultados. Pero cuidado, los planes estratégicos están muy bien, pero quizá haya que revisar el concepto de “Largo plazo” en tiempos tan exigentes y convulsos, quizá la planificación a largo plazo no pueda significar más de 5 años y constantemente revisable de cabo a rabo.
La crisis de los centros comerciales en EEUU se considera un hecho consumado. Precisamente el país que creó este concepto y lo ha exprimido por todo el mundo.
Algunas de las marcas más significativamente ligadas a los grandes centros comerciales como Sears, JC Penney y Macy’s han asumido el mayor cierre de la historia, por una grave caída de ventas que afecta a todos los sectores
Se habla de una crisis del comercio minorista que traerá el cierre de más de 8.600 tiendas de cadenas de ropa y decenas de centros comerciales, sólo en EEUU. Existen más de 1.200 grandes superficies en ese enorme país, un espacio comercial por habitante ocho veces superior al de España.
Se le ha llamado burbuja inmobiliaria de los centros comerciales. La estructura de financiación de los gestores que utilizan un modelo de fuerte apalancamiento para el desarrollo de su actividad, está en el punto de mira de los grandes operadores de inversión, que dan por hecho un colapso masivo del negocio. General Growth Properties, el segundo mayor propietario de grandes superficies EEUU, con más de 200 activos, cayó a principios de 2009 en lo que fue la mayor quiebra de ese año y la mayor de la historia inmobiliaria de EEUU.
Los centros comerciales, como todos los modelos comerciales están afrontando el cambio radical de los hábitos de los consumidores. La adaptación al nuevo entorno digital y la enorme competencia parece estar ahogando a muchos centros comerciales que hace pocos años parecían auténticos pozos de petróleo.
Las grandes firmas de la distribución culpabilizan a Amazon, y el resto de tiendas on line que básicamente abanderan 2 políticas súper agresivas; el precio, y un retorno de producto casi imposible de mejorar. Algo que por otro lado, desde un punto de vista liberal no dejan de ser dos propuestas de valor súper enfocadas en el cliente final, dos ventajas competitivas mucho más asequibles para gigantes que para pequeños, y posiblemente más favorables al crecimiento del gigante intermediario global que al propio productor.
Pero en España, los centros comerciales también están afrontando serias dificultades. Sólo en Madrid, las marcas de Inditex se han ido de La Albufera, y también del centro comercial de Parque Corredor, Getafe 3 y Parque Éboli.
La crisis del centro comercial se ha presentado y las empresas más grandes operan de acuerdo a indicadores adelantados: El grupo de Amancio Ortega parece optar por una apuesta mucho más rentable, la de concentrar grandes macrotiendas en los centros de la ciudades, , según la patronal Acotex. Lo mismo observamos en  Mango, que acaba de abrir su flagship en la calle Serrano de Madrid.
Incluso las grandes tiendas como Media Markt, fuertes en los centros comerciales de la periferia, ahora se trasladan al centro de las ciudades. Los centros comerciales ven como cada vez es más difícil llenar sus enormes pasillos al menos que surjan propuestas novedosas, rebajan alquileres y hacen ofertas a las grandes cadenas de supermercados y a las marcas que atraen público como Inditex, pero no parece ser esta la solución.
Yo mismo he disfrutado los beneficios y sufrido los costes de explotar una tienda de muebles en un Centro comercial. No podría decir algo sensato y mesurado sin contexto temporal, porque la clave es precisamente esa, el contexto, el entorno. Saber anticiparse y mutar a tiempo parece ciencia ficción en un sector en el que hablar de cambios es mentar a la bestia, no sólo por la mentalidad o la poca profesionalización, sino porque el sector sigue mayoritariamente conformado por miles de micro empresas, aunque obviamente eso va cambiando, y cada vez son más los grandes especialistas extranjeros que conquistan cuota de mercado con relativa facilidad.
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