¿PORQUÉ EL BLACK FRIDAY?

Hay que entender bien de dónde hemos sacado esto del viernes negro para saber que los que lo inventaron sabían lo que hacían y nosotros no tanto.

Están dando sus últimos coletazos los efectos del BLACK FRIDAY, que este año si ha tenido una amplia repercusión en el sector del mueble, por no hablar de su penetración total en el Textil, Joyería, Electrodoméstico etc. Pero ¿de dónde ha salido este nuevo invento comercial?

Se conoce como «viernes negro» (en inglés Black Friday) al día que inaugura la temporada de compras navideñas con significativas rebajas en muchas tiendas minoristas y grandes almacenes. Es un día después del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, es decir, se celebra el día siguiente al cuarto jueves del mes de noviembre. Esta festividad comenzó en Estados Unidos, y poco a poco y con la ayuda de las nuevas tecnologías y la promoción de este día por parte de las distintas empresas se ha ido extendiendo por el resto de países del mundo.

El día de acción de gracias, que tiene su origen en una mezcla de tradiciones americanas nativas y europeas de los conquistadores y colonos, es el día de agradecimiento por muchas cosas, aunque en origen se entiende que se agradecían básicamente las cosechas. En la actualidad, los americanos se reúnen en familia con una gran cena y dan las gracias, si, pero también se dan regalos mostrando a sus seres queridos agradecimiento. A este último detalle vamos, porque es lo que nos ha faltado importar comercialmente.

Que un día después de la fecha en la que la gente se va a hacer regalos, se produzca una oferta radical en el comercio no es tan extraño ¿verdad? ¿qué son si no las rebajas de toda la vida? El comercio que empezó todo esto del BLACK FRIDAY, habría tenido sus ventas normales para la fecha señalada, y al día siguiente podía tirarlo todo por la ventana para sacar excedentes y para retomar el trabajo con el inicio de la campaña de Navidad. Aunque no parece muy adecuado iniciar la campaña de navidad enseñando a los clientes un precio más bajo de las cosas, que después no tendrán, recordemos que el mercado americano es un mercado consumista al máximo, y su capacidad de absorber  fenómenos comerciales está a otro nivel. En España si pones un día de descuentos 40 días antes del 5 de enero tienes que saber a qué estás renunciando. Que se lo digan a los jugueteos, que vienen sufriendo en silencio las campañas de Carrefour, en las que se venden los juguetes regalando todo el margen comercial y más a los clientes, eso sí, en forma de vales para comprar en Carrefour.

El problema es que en España hemos decidido que el BLACK FRIDAY no tiene por qué ser un sólo día, y encima es una fecha que en nuestro calendario no tiene ningún sentido especial. ¿Qué ha supuesto? Pues que hay un montón de gente mirando cosas en los comercios las dos semanas antes, pero sin comprar. VEntar retenidas para buscar el descuento del BLACK FRIDAY, y como aquí no hay acción de gracias ni nada de por medio, el viernes negro en el fondo supone venta de golpe de lo que debió venderse los días anteriores, y de lo que se habría de vender en los siguientes, e incluso para los más organizados compradores, venta que habría sido navideña.

Esto para el consumidor no sólo no es un problema, sino que es toda una oportunidad, y las cifras de venta no dejan de crecer cada año en el viernes negro. Otra cosa es lo que el comercio, sobre todo el pequeño comercio puede obtener con este nuevo sistema de rebajas sin días previos de consumismo. Según se plantea el tema, en realidad va a suponer una reducción de los beneficios, y no tanto un aumento de las ventas, algo que tiene difícil marcha atrás, porque si unos lo hacen, todos se ven obligados a hacerlo también. Las cuentas de resultados serán las que manden, claro que de cuentas de resultados entienden mucho las grandes empresas, pero el pequeño comercio se conforma habitualmente con pagar facturas y aguantar, si aguanta.

En el mueble las campañas de rebajas siempre han sido algo diferente. Dijera lo que dijera la ley de rebajas, los comercios de muebles anunciaban rebajas que evidentemente no podían ser sólo de productos en stock, puesto que en estas tiendas la mayoría de las ventas se hacen sobre pedido de cliente. No obstante, de uno u otro modo las tiendas de muebles siempre se han sumado a los fenómenos comerciales con más o menos acierto. En esto del Viernes negro, pueden hacerlo mejor incluso que los sectores de regalo puesto que al fin y al cabo no tienen que hacer acopio de stock, tienen que jugar únicamente con sus márgenes comerciales, al menos el que no pretenda engañar a los clientes, lo único que debe hacer es bajar los precios uno o varios días. Después de esto hay que pasar los pedidos de compra, pero de productos que ya se han vendido. Esto que parece poca cosa, puede suponer un hachazo más a las ya difíciles cuentas de mucho comercio minorista. Pero si le añadimos lo que hemos hablado anteriormente, es decir, que puede que se hagan ventas que simplemente se estaban reteniendo o adelantando porque el consumidor busca ese día para materializarlas, el tema de rentabilidad se hace doblemente cuestionable. En principio parece que a la gran empresa en expansión, y a la empresa que lleve su cuenta de resultados muy bien esto le va a beneficiar, porque no deja de ser una aportación más al éxito de su negocio. Ahora bien, al pequeño comercio en particular, y a cualquiera al que los números se le estén poniendo muy cuesta arriba, un día que puede haber retenido ventas o reducir las de los días siguientes, con bajada de precios, o sea de márgenes, porque no compra más barato lo que vende, puede que no sea la solución sino todo lo contrario.

La conclusión de todo esto es que hay que ser prudentes. Desde luego el consumidor va a mirar, comprobar que no les están engañando, hoy en día fotografiando todo con los móviles y comparando en tiendas físicas y virtuales, y finalmente va a aprovechar una propuesta ventajosa que le interesa. El comerciante, va a aprender a manejar este día que se ha importado a medias desde América, porque no puede simplemente entrar a una guerra de descuentos sin analizar sus cuentas, pero puede tratar de eliminar stock, puede negociar con proveedores para que en otros años no todo sea bajar su margen, o buscar la manera de mejorar el provecho que estos días deberían suponer. En el mueble el asunto no es tan complicado, pero para todos los sectores vinculados más estrechamente al regalo, ¡qué oportunidad se ha perdido por no importar este tipo de días para el siguiente a una fecha consumista señalada en España, como por ejemplo: el día de la madre, el del padre, el de los enamorados, etc! ¿No habría tenido más sentido?

Compártelo:

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para mayor información sobre las cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Síguenos

Recibe aviso de los nuevos posts en tu correo.

Únete: