Mueble made in Spain. Por muchas razones.

El made in Spain está de moda, sólo por eso ya debería ser una prioridad de consumo, pero por desgracia eso lo saben más fuera que dentro de España.

Aún sabiendo que lo hecho en España cada vez se valora más, es interesante recordar muchos de los argumentos a favor de comprar muebles hechos en España, y con ello invitar a todos a que hagan lo posible por llenar su hogar con muebles nacionales, porque además resulta que nuestra industria produce algunos de los mejores del mundo.

Los diseñadores son cada vez más conscientes de la importancia de su trabajo para reivindicar la industria española, el diseño es una parte fundamental del éxito en sectores como el del mueble y complementos para el hogar. Así, algunas de nuestras marcas en mobiliario para exterior, o para equipamiento de hoteles, se han convertido en referentes no sólo de calidad, sino también de diseño y estilo.

Fabricantes como Loyra se enorgullecen de su origen como una de sus principales apuestas de valor, y cada vez son más los que potencian con diferentes formatos la referencia a su procedencia “Made in Spain”, así se hace evidente en sus catálogos, en su embalaje, en sus webs, en anuncios, documentación comercial, exposiciones etc.

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El diseñador valenciano Ximo Roca, incluso tiene un diseño propio de la marca Made in Spain. En sí mismo, este logotipo es una prueba más del talento en nuestro país, que muy bien podría convertirse en un icono.

MADE

Pero volvamos al valor de lo hecho en España. Y más aún, el valor que los españoles, con más razones, debemos conferir a los muebles producidos en nuestro país.

En primer lugar, hay que saber que la industria del mueble española es una de las fundamentales en la historia del mueble, decir que es una de las más antiguas es una obviedad puesto que somos de uno de los países con más historia del planeta.

En toda España, y especialmente en algunas provincias, existen núcleos industriales en los que se han concentrado fábricas, profesionales, artistas y artesanos relacionados con la producción de muebles. Aun después de una industrialización muy exigente, seguimos contando con una enorme cantidad de profesionales con la mayor experiencia en los oficios. Oficios que van desde la selección de chapas en origen, hasta la talla, el pulimento, o el diseño 3d con las últimas tecnologías.

En España se producía muchísima madera, pero llegó un momento en el que hizo falta importarla, hoy en día se sigue importando una gran cantidad para la producción de muebles. No obstante, las normas en nuestro país dejan pocas o ninguna posibilidad a los que pretendan utilizar maderas de procedencia no sostenible. Ese mismo endurecimiento de la legislación es el que ha impuesto procesos productivos súper respetuosos con el medio ambiente, y con la seguridad en el trabajo. Esto como es lógico supone una desventaja competitiva respecto de países en los que este tipo de normas son muchísimo más permisivas o ni siquiera existen. Pero aún así, teniendo en cuenta el coste del transporte internacional en mercancías tan voluminosas como el mueble, la producción española se ha podido mantener competitiva respecto de casi cualquiera, menos en productos cuyos procesos son especialmente contaminantes, como los cromados, poliuretanos varios, PVC, etc.

El coste empresa de un operario de la industria o del comercio en España está cargadísimo de impuestos y cotización a la Seguridad Social, algo que garantiza una transferencia solidaria de riqueza desde el minuto uno. Cada mueble que se fabrica en España está pagando directa o indirectamente escuelas, médicos, policías, carreteras y todo lo que llamamos estado del bienestar. El mueble que se vende en España y procede de otro lugar también genera y mueve la economía, aunque mucho menos, por cuanto que las personas con empleo que lo fabricaron no cotizan ni pagan impuestos aquí, pero además, si son productos que compiten por su bajo precio, eso significa que cuando son comercializados también generan menos IVA puesto que este impuesto al final es un porcentaje lineal, que perjudica enormemente a toda la producción de mayor coste, aunque frecuentemente esta producción sea de mayor calidad. Algo que afecta también a empresas importadoras que tienen apuestas de calidad y diseño.

Dicho lo anterior, conviene reconocer que hay huecos dentro del mercado del mueble que son ocupados necesariamente por productores de otros países. Hay algunas cosas en las que la competitividad es imposible por razones muy diversas, incluso hay productos en los que ya no hay industria española prácticamente, y no parece que sea rentable para nadie. ¡No podemos ser los mejores en todo!

Los estándares de calidad que hoy en día encontramos en España son más que aceptables en todos los segmentos. Esto es consecuencia lógica de la segmentación del mercado. A la producción nacional no le queda más remedio que competir con calidad, las gamas más bajas se acabarán produciendo en países tercermundistas si seguimos así. Una vez posicionado en un segmento que tiene que ofrecer cierta calidad, los componentes y procesos que se utilizan son coherentes con el objetivo de producto, y al final, en conjunto, todo acaba teniendo un valor añadido mayor, incluso su forma de venta o distribución, que está cargada de servicios al cliente.

Otra de las características de la industria de fabricación de muebles española es la flexibilidad. La capacidad que los fabricantes han desarrollado para adaptarse a las modas a toda velocidad, así como la extraordinaria personalización de la oferta se ha convertido en uno de los mayores valores de la industria Española frente a la de casi cualquier otro país del mundo con el que se quisiera medir. El máximo exponente serían nuestros fabricantes de mobiliario Juvenil; Marcas como Lagrama, JJP o Glicerio Chaves, pueden eclipsar con sus catálogos a cualquier mercado actual, cubriendo los diferentes segmentos de precio y diseño.

Es frecuente que productos importados dejen de existir súbitamente porque el importador decide abandonar el modelo. El producto hecho aquí, casi siempre es susceptible de volverse a hacer, incluso en el caso de que su fabricante original cerrara. Este tema es especialmente importante para el cumplimiento de las garantías. En el nivel bajo lo más normal es que esto se compense con la devolución del dinero, pero en productos de mayor nivel el problema puede tener más difícil solución.

Si hay un canal en el que vamos a encontrar muebles españoles este será el canal especializado en la venta de muebles. Las tiendas especializadas siguen ofreciendo más del 90% de sus propuestas de procedencia nacional frente a las multinacionales de la venta que bajan esos ratios todo lo que pueden. Esta es otra de las diferencias que se traducen en más empleo y más transferencia de riqueza, pero también en más servicios especializados como valor añadido.

Sea de acabado sintético o natural, podemos encontrar muebles españoles para casi todo. No perdemos nada intentando averiguar cuál es la procedencia de lo que nos ofrecen, comparar, y dedicar una reflexión. ¿Vale la pena?, ¿no tengo ninguna otra opción? Con estas dos preguntas podría ser suficiente. Al final el consumidor es el que tiene que decidir libremente, como debe ser.

Domingo Quintero

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1 comentario
  1. enrique sacanell

    Hola buenos días, muy buen articulo nosotros producimos en España y vendemos en España y en el extranjero y siempre le damos mucha importancia a que este producido en nuestra tierra y no en países donde las condiciones laborales son muy malas. http://www.sacanelldesign.com

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