¡Denominación de origen para el Mueble!

Los fabricantes de la Región de Murcia no han dudado en ir al Parlamento Europeo, para reclamar que el mueble de la Región cuente con una Indicación Geográfica Protegida, una marca de calidad con el sello de la Unión Europea.

Le ha tocado a Pedro Arcas, Presidente de AREMA (Asociación Regional de Empresarios de la Madera),que ha participado esta semana en Bruselas en una reunión convocada por los eurodiputados, que quieren extender el sistema europeo de indicaciones geográficas protegidas a los productos de artesanía local elaborados siguiendo técnicas tradicionales. (Pedro Arcas, en el centro de la foto, sin cascos)

El pleno votará el martes una resolución no vinculante, para pedir a la Comisión que presente cuanto antes una propuesta legislativa para ampliar la protección a productos no agroalimentarios.

Una indicación geográfica se concede a productos que tienen un origen geográfico concreto y cuyas cualidades, reputación y características se deben esencialmente a su lugar de origen. El encaje en ese concepto no es fácil, supongo que habría que hacer algo más que acreditar origen para convencer a la UE de que acredite unas cualidades a un producto por el hecho de que la fábrica se ubique en un lugar concreto.

¿Y qué cualidades pueden deberse esencialmente al lugar de origen? Ahí estará el debate seguramente.

El señor Arcas dice perseguir con esto, «aportar una protección valiosa y necesaria a las empresas que han acreditado una capacidad de estimular el crecimiento económico y la innovación, además de generar puestos de trabajo muy cualificados y mejor remunerados».«Nuestro mueble -añade- se beneficiaría de una protección comunitaria de forma reglada que permitiría competir de forma clara con aquellos que utilizan prácticas no adecuadas en la fabricación de mobiliario».

Y acaba diciendo: «Conseguiríamos posicionar nuestro mueble de forma ventajosa frente a la competencia, otorgándole un reconocimiento a la correcta gestión, la calidad y el buen hacer de nuestras empresas».

No le falta razón en lo referente a las ventajas. Aunque a mi particularmente me cuesta ver el encaje en el concepto “Denominación de Origel” tal cual, no está nada mal la iniciativa, y si acaba, como parecen tener en mente algunos eurodiputados en engendrar un concepto paralelo, con los parámetros que hagan falta, creo que esta puede ser una gran idea, de esas que se les ocurren a unos pocos, la defienden cuatro, y si sale, la vemos todos clarísima. Sea cual sea la opinión de cada cual, deberíamos estar todos los españoles detrás de este señor que hablaba en el parlamento para pedir esto. (En el centro de la foto, sin cascos)

El Italian design, o el made in germany se ganaron su prestigio ellos solos, no parece que hayan necesitado el sello de ningún organismo. El made in Spain, no puede ser discutido hablando de Jamones, de zapatos, o de trenes por ejemplo. Es cierto que la reputación es algo que cuesta de ganar y hay que ser serios colectivamente (Véase ahora mismo como afecta a todo el made in Germany la trampa de los motores de una sóla marca). Esa seriedad colectiva se antoja algo muy difícil para un sector como el del mueble español. Pero puede que haya maneras de ayudar con algún revulsivo, y puede que este sello fuera una de esas maneras.

El primer paso nunca te lleva a dónde quieres ir, pero te saca de dónde estás en aquella dirección.

Domingo Quintero

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