Los retos más difíciles para las tiendas de muebles están por venir.

Las tiendas de muebles tradicionales que quedan, y más aún las que queden en un futuro inmediato, se enfrentan a un reto  mayor que los superados estos años pasados. En esta ocasión no se trata de recortar y aguantar, sino algo mucho más complicado, un proceso de adaptación basado en el estudio del mercado objetivo, lleno de cambios de hábitos, de cambios socio económicos, tecnológicos y ahora políticos, de las competencias y recursos propios, etc.

El primer objetivo de estas tiendas es incrementar el número de visitas que reciben a diario, quizá es el más urgente, pero esto requiere aciertos previos para ser exitoso y sostenible. Es necesario preparar la oferta para generar ese interés creciente, y ejecutar un mínimo plan de comunicación coherente y acertado.

En lo referente a preparar la tienda hay muchos campos de los que se podría hablar: ¿En qué público voy a centrar mi atención y por qué? ¿qué productos y servicios ofrecer a ese público? ¿Qué presentación? ¿Qué forma de atender y ofrecer la información al cliente? ¿Qué relación “post visita” entablar con los clientes? ¿Qué tecnología necesitaremos? Etc. La mayoría de las tiendas creen tener esto claro con su know how actual, lo cual no deja de ser un hándicap a la hora de proyectar opciones innovadoras. Por eso es frecuente que en situaciones de mercado como estas, a priori tan desfavorables, irrumpan nuevos operadores, emprendedores o empresas consolidadas en otros mercados. Es bastante más fácil innovar de inicio, o exportar un modelo, que tratar de cambiar.

Por lo que se refiere a la comunicación, será fundamental haber hecho bien los deberes del párrafo anterior. La elección de un público objetivo y una oferta adecuada marcarán las líneas maestras de la comunicación, en la que tendrá un peso fundamental también la tecnología.

Contar con la opinión de expertos para diseñar unas u otras estrategias no puede ser mala cosa, pero no tiene por qué ser determinante. En muchos casos será el sentido común el que ofrezca ideas interesantes. Otra cosa es el diagnóstico de qué público puedo abordar y qué necesita o quiere ese público, el análisis correcto de las opciones disponibles para elegir mejor en un tema tan decisivo como lo va a ser este de la tecnología en la exposición, en la comunicación, o en la gestión integral del negocio, el estudio riguroso de la competencia, o de la masa demográfica a la que nos dirigimos, etc.

Como confirmaría cualquier especialista en desactivar explosivos: “Es más importante saber qué cable cortar que saber cortarlo.

No evolucionar, o incluso no revolucionar el modelo de negocio no es una opción a medio plazo. en los tiempos que corren, hacerlo sin comunicarlo eficazmente será igual a no hacerlo. Volviendo al principio, reafirmo que el reto es mayor por su dificultad. No es más duro lo que viene, es más difícil.

Domingo Quintero

(Aconsejable leer comentarios)

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Comentarios
  1. Cesar Serra

    Excelente reflexión Domingo.

    Estoy contigo, lo que queda por hacer tiene muy poco que ver con lo que ya hemos hecho. Nuestro futuro pasa por la innovación y volver a conectar con un mercado que nos ha dado la espalda. El aplicar formulas de gestión eficiente es algo al alcance de cualquier empresario con sentido común, y hasta ahora es lo que hemos hecho los que todavía quedamos..

    Lo que queda por hacer ya no está al alcance de cualquiera. Nos enfrentamos a un reto que sobrepasa las capacidades de la mayoría. Nuestro mundo y nuestro sector está experimentando un evolución sin precedentes, equiparable a lo que en su día pudo ser “La revolución Industrial”, y que ahora podemos llamar “La revolución Digital”. Estamos viviendo un momento histórico, “Nos encontramos ante una época que pasa y una época que llega. Vivimos en la línea de lo que fue y nunca será, lo que será y nunca fue”. Es totalmente comprensible que en este punto de indefinición en el que nos encontramos, nos sintamos perdidos.

    Aceptémoslo, estamos en una nueva era. Debemos asumir que los tiempos han cambiado y que esto no tiene marcha atrás. El consumidor es diferente y lo queramos o no, también compra diferente. Y si todo ha cambiado, ¿qué pretendemos?. ¿Seguir vendiendo como siempre?.

    • Domingo Quintero

      Gracias César.

      Tú y yo nos pondríamos de acuerdo enseguida, y creo que todos los que ahora estamos relacionados con el negocio desde perspectivas de retaguardia, al menos los que tratamos de ser honestos y aportar algo. Tanto tú como yo tenemos el máximo respeto por todos los que están al frente de sus negocios. Equivocadamente o no están ahí tratando de mantener a flote el barco y eso se lleva gran parte del esfuerzo que uno puede hacer sin caer en el intento. Por no hablar de los recursos que quedan.

      Estando al frente de las tiendas, muchos no quieren o no pueden ver este tipo de cosas, pero también hay más de uno que compartiría una reflexión como esta que yo me hacía: “A veces tengo la sensación de estar subido en una escalerilla sujetando con las dos manos el techo roto de la tienda para que no se caiga. Al mismo tiempo suena el teléfono y vibra en mi bolsillo pero no puedo cogerlo porque mis dos manos son necesarias para que no se venga todo abajo. Lo peor es que imagino que algunas de las llamadas que no estoy atendiendo son la solución al problema. ¡Es un perverso bucle desesperante!”

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