La recuperación de las tiendas de muebles no es una cuestión lógica ni natural.

Esta semana he estado leyendo noticias como todas las semanas, noticias relacionadas con el sector del mueble. Hay veces que una información en sí misma no te dice nada, pero cuando llega precedida de otra el pensamiento reacciona buscando la conexión o la explicación, tanto más cuanto más contradictorio parezca. Por eso es tan importante mantenerse informado de la forma más abundante, te aporta perspectiva.

Por un lado, vemos como los datos económicos de nuestro país en general, y de la industria de la madera en particular parecen estar dando ya aluna alegría. Por otro lado la comunicación directa en el sector no vislumbra cambios serios con los que poder subscribirse a teorías optimistas. Seguimos comprobando cómo el sector inmobiliario asoma tímidamente la cabeza por la alcantarilla en la que se había metido, y esto debe animar o al menos estimular a sectores tan estrechamente relacionados como el mueble. Me detengo en una noticia de la Coruña en la que se asegura que el comercio especializado de mueble no parece capitalizar la mejoría, y bien al contrario sigue sufriendo cierres o una subsistencia miserable. El título concreto dice así: “La reactivación del sector inmobiliario todavía esquiva a las tiendas de muebles”.

En este artículo, tras pintar una triste realidad en el comercio, se asegura que desde el sector maderero gallego afirman que el mueble está disparando sus resultados. El entrevistado, Miguel Agromayor, presidente de de la Federación Gallega de Vendedores de Muebles, al que no tengo el gusto de conocer, advierte que no se percibe esa mejoría en su comarca, aunque reconoce una clara reactivación en la venta de viviendas.

Este señor, según el artículo, culpa de esto a la apertura de multinacionales y establecimientos muy grandes con precios más reducidos, algo que justifica por los costes de transporte y montaje que ofrecen los pequeños comercios.

El pensamiento se refuerza con una frase del propio entrevistado que se entrecomilla: “ Montar una armario vale más que el propio armario y eso la gente no lo valora por lo que el sector ha bajado”.

No voy a entrar en el fondo de esa última frase porque entiendo que o se dijo por decir algo, o fue una licencia literaria desproporcionada. El caso es que el relato en sí me parece simplista, poco real y desde luego de ninguna ayuda para nadie. Mientras tengamos claro que no es viable un plan basado en impedir que prosperen otras fórmulas comerciales diferentes a la de uno mismo. Probablemente el extracto de la entrevista ha sintetizado demasiado y mal.

Si no fuera que llevamos años hablando de que el modelo de negocio ha caducado para la mayoría del sector. Si no fuera que estamos diciendo que los cambios sociales, culturales y económicos estaban dejando claro que no estábamos ante una época de cambios sino un cambio de época. Si no fuera que en mil foros, más o menos cualificados se ha dicho por activa y por pasiva que no debíamos esperar la salida de la crisis como un escenario en el que se recuperan posiciones de forma natural, sino que había que ser proactivos y adaptar el modelo a los cambios para capitalizar la recuperación con firmeza.

Si no fuera por tanto que yo mismo he escrito y leído, sería de los que se conforman leyendo que en el comercio tradicional de muebles somos muy buenos porque servimos los muebles a domicilio, que ahora la gente no valora eso que es lo que nos separa de las macrotiendas y por eso resulta que no estamos recuperándonos aún.

Pero resulta que no soy así. Resulta que sé que los muebles, o la forma en que se ofrecen en determinados canales no sólo tienen una diferencia de precio justificable por el porte o montaje. Resulta que conozco el crecimiento sostenido y ahora acelerado de la venta por internet. Resulta que sé que la necesidad del consumidor actual no pasa por amueblamientos completos. Resulta que sé que el mueble se ha desplazado drásticamente en las prioridades de consumo. Conozco los datos de la renta media de la gente, y los de su renta disponible que no ha hecho más que bajar. Creo que tengo claro también que el consumidor quiere muchísima información y contraste para decidir sus compras y no parece encontrarla en el formato tradicional de tienda de muebles. Por si fuera poco también sé que el consumo masivo va hacia un recorte claro en los costes de mediación y distribución.

Así pues, lamento decirle al que piense que a su tienda sólo le separa del éxito la posibilidad de ofrecer los muebles sin montaje, o el transcurso de un poco más de tiempo para que el público  vuelva a ser capaz de valorar lo fabulosa que es, lamento decirle que eso no es así, que es bastante más complicado y el tiempo corre implacable.

Esto me ha animado a reeditar algunos artículos escritos muchos meses o incluso algunos años atrás. Me parece que ahora mismo cobran utilidad. Sí estamos ante una recuperación económica, y sí va a beneficiar a negocios del mueble, pero ni va a ser a todos, ni va a suceder sin más. (Apúntate al blog si no eres ya seguidor)

Domingo Quintero

Compártelo:

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para mayor información sobre las cookies.

ACEPTAR
Síguenos

Recibe aviso de los nuevos posts en tu correo.

Únete: