Bajamos los salarios pero suben los costes laborales no salariales.

camaleon

Ayer en el diario El Economista se publicaba un interesante artículo sobre los costes laborales no salariales que aporta datos sobre la ilógica tendencia a crecer de estos costes, mientras los salarios se han estado intentando bajar para ser más competitivos. Mientras que en la UE representan el 23,7%, en España suponen el 26,6%. Aparte del sueldo, los costes laborales integran las cotizaciones sociales, el desempleo y la indemnización por despido. Sólo las cotizaciones a la Seguridad Social representan el 23% del coste laboral.

Todo el esfuerzo de las empresas y trabajadores para ganar competitividad se ha tenido que hacer a costa de bajar sueldo, debido a la rigidez de los otros elementos. La reforma ha reducido la indemnización por despido, pero la prestación por desempleo tiene todavía una duración máxima de dos años en España, mientras que en alguno de nuestros vecinos se han recortado. El gasto que sigue soportando el sistema con las actuales cotas de desempleo es paralizante.

La verdad es que se está intentando cubrir el alto coste del desempleo, y mantener el sistema lo más intacto posible, pero al final toda la rebaja de costes laborales presionando los salarios a la baja puede no ser una gran idea ¿verdad?. Los bajos salarios inciden sobre el consumo y se mantiene la distancia con nuestros vecinos europeos. Esta es una de las razones teóricas que explica la insistencia de Bruselas en profundizar en la reforma laboral, para eliminar las rigideces descritas, y en bajar cotizaciones.

Pese a la disminución de los salarios que recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE), el gran peso de los costes laborales no salariales en España es lo que explica que el coste laboral por hora se haya incrementado el 8,7 por ciento desde el año de 2008. ( Leer en ‘El Economista’) (Leer segundo artículo sobre el mismo tema)

Conclusión: Puede que los trabajadores estén asumiendo un empobrecimiento creciente para mantener a los que no tienen trabajo, (además de a las pandas de ladrones, corruptos, o simplemente incompetentes que puedan estar quemando el dinero desde sus distintas responsabilidades, que también hay unos pocos). Y esa idílica solidaridad social puede ser un bucle peligroso del que es difícil salir, porque al final, el empobrecimiento de los que trabajan, junto con la desgracia de los que no, ahonda en la miseria colectiva capando las posibilidades de crecimiento del consumo interno, sobre todo del consumo de productos fabricados en el primer mundo. No es fácil acertar las políticas sin producir grandes desajustes, pero gobernar exige tomar decisiones y asumir consecuencias, de hecho es de lo poco que exige en España, y lo de asumir consecuencias ¡depende como se mire!. Le deseo suerte a los que tienen la misión de hacerlo.

Domingo Quintero.

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1 comentario
  1. mobiliariohd

    hablas de costes como el de la seguridad social , que si lo rebajaran seguro que el empleo aumentaría …. y no comentas gastos como el de la luz. Todo intento de ser mas competitivos y mira sólo en la luz que aumento de gasto …que verguenza !!!

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