Feria de muebles de Zaragoza, algunas observaciones.

Esta recién celebrada Feria del Mueble de Zaragoza nos ha traído algo de ánimo gracias a una gran afluencia de expositores y visitantes. Insisto en el carácter nacional, nada tiene que ver esta Feria con la de Milán, ni tiene por qué compararse, ha sido una Feria en la que aparentemente se ha podido hacer negocio interno, lo cual tiene sin duda mucho mérito y es aún más sorprendente y esperanzador.

Puestos a hacer algunas observaciones, se me ocurren las siguientes:

–    Cada día hay más colores en la paleta de los fabricantes, y no sólo en los juveniles, cuyas cartas de colores vienen siendo enormes desde hace tiempo, firmas como F.Franco, Grupo Seys, Tegarmobel, y un largo etcétera también aportan gran colorido como propuesta para otras estancias de la casa. Este colorido, y al final esta oferta de personalización tan enorme, penaliza el precio de nuestros muebles en el mercado, pero es una de las claves para la supervivencia del comercio tradicional. Más allá de si el comercio ofrece servicios como el transporte, montaje o los proyectos de decoración, la gran diferenciación es la variedad y la personalización de los muebles que los comerciantes pueden  ofertar al consumidor final gracias al esfuerzo de las fábricas nacionales. No está claro que esto sea una buena estrategia en los segmentos más bajos de precio, pero lo que sí es cierto, es que es la única propuesta de valor que se reserva en exclusiva para el comercio tradicional, a salvo de las potentísimas economías de escala de otro tipo de negocios que trabajarán siempre con stock de entrega inmediata, y con gustos generalistas.

–    Hay melaminas verdaderamente sorprendentes hoy en día, como la que pudimos ver en Tegarmobel, con un aspecto de madera reciclada muy conseguido. Esta firma consiguió además un contraste impactante con lacados vivos e intensos.  Al poco de abrir tenía prácticamente vendido todo el stand, y no es de extrañar.

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–    Las patas han vuelto. Casi todos los fabricantes de mobiliario moderno incorporan a su oferta las patas, y no patas discretas y funcionales no, partas bien altas y marcadas con un claro guiño a los diseños nórdicos. Unos con mayor fortuna que otros, pero ya podemos afirmar que los muebles vuelven a tener patas, y ahora además parece que las aspiradoras robot han establecido cuál va a ser la altura razonable.

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–    El roble es una chapa que tiene amigos y enemigos. Personalmente creo que los robles claritos los explotamos tanto en la zona del Mediterráneo que ahora nos dan algo de miedo. Pero parece claro que esta chapa está imponiéndose también y habrá que esperar resultados.

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–    Por suerte tenemos oferta nacional muy viva y diversa. En juveniles destacaría la presentación más emocional de Lagrama, o la vuelta de rosca en la calidad de JJP, además de la entrada de la firma Piferrer en esta categoría. Pero también tenemos propuestas de vanguardia como Vive, apuestas menos atrevidas pero siempre acertadas como García Sabate, o la vuelta a los comedores de la firma Fress proveniente de la extinguida Antaix.

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–    La verdad es que si pensamos en mercado nacional, parece que el clásico no existiera, y es que en esta Feria prácticamente no se ha visto. Sí había alguna propuesta de productos con aire rústico, colonial o si se quiere provenzal, también algún producto de los adaptados a líneas rectas con madera de pino, y en general tímidas exposiciones que en ningún caso podríamos categorizar de lleno en el clásico. En todo caso es destacable la presencia de La Ebanistería con su estilo romántico de corte clásico y acabados atrevidos. Muy destacable si se piensa su marcado carácter exportador, y reseñable su apuesta por un stand de diseño que recordaba al mundo circense aportando una nota artística interesante en lo que se refiere a la presentación de expositores.

–    Supongo que a todos nos parece que hay más colchoneros que días del año, y lo cierto es que esta Feria ha querido repartirlos por todos los pabellones, sin concentrarlos en un punto. Esto ha supuesto que aún parezcan más, y en mi caso al menos, la sensación de exceso de oferta no me pareció acertada.

–    La crítica bienintencionada pero enérgica se la haría a la gran mayoría de fabricantes de tapicería. Creo sinceramente que a un visitante no le puede apetecer pararse en uno u otro. Que todos fabriquen exactamente los mismos modelos es aburrido, pero que además los presenten con las mismas telas, y para más agobio los mismos colores lisos, apagados y tristes me parece demasiado. Está claro que al final lo que se vende es lo que se vende, pero ¡habrá que conseguir llamar la atención!, las exposiciones de Feria no tienen por qué venderse si consiguen captar la atención de compradores. Uno se pregunta si el éxito de Fama con su  colorido y estampados es casualidad, pero al menos a mí no me lo parece.  Propongo más atrevimiento, más alegría y sobre todo ruego más diferenciación, quejarnos de que en los sofás todo se hace depender de diez euros arriba o abajo no puede extrañar a nadie.

–    La presencia de importadores en la Feria no fue excesiva, parecía que este tipo de negocios podría llegar a invadir el panorama Ferial, pero como todos tienen que sufrir la crisis, y en algunos casos con mucha intensidad por la exigencia financiera y de stock que requieren, así que supongo que también en este segmento el mercado va marcando el camino. Siguen destacando las importaciones más fáciles, mesas y sillas que no encuentran rival de precio en la industria nacional, y en menor medida las de otros muebles.

–    En cuanto a fabricantes extranjeros la Feria albergaba pocos, y en su mayoría portugueses que son viejos conocidos de nuestro mercado.

–    De la industria nacional, puede que haya una categoría que ha sufrido especialmente por lo que se pudo ver en Zaragoza. Es innegable que la importación se ha ensañado especialmente con esa categoría, y probablemente porque sus debilidades lo permitían. La categoría de mesas y sillas, que es uno de los productos con más rotación del mercado, casi no tiene ya representación nacional en las ferias. J.Calvo, Marcelo Ibáñez, Auxival, y algunos más que lamento no recordar en este momento representaron dignamente la maltrecha oferta nacional, ojalá hayan recogido buenos frutos. Esperemos que entre todos encontremos la manera de recuperar el mercado, y en el caso de las mesas y las sillas se encuentren las fórmulas para adaptarse a tan duros tiempos.

En general no creo que ésta haya sido la Feria de las sorpresas en el diseño, pero sí en la intención y la motivación del sector. También ha supuesto la consolidación de Zaragoza como la Feria del Mueble de España, y esto hace que Feria Hábitat tenga que buscar su oportunidad en años impares, espero que lo hagan, aunque no suelen hacer mucho caso. El asunto es que ha sido un gran encuentro en el que, sean o no reales o inmediatos, nos ha hecho ver los brotes verdes.

Sería muy positivo saber cómo ha acabado la Feria para los expositores, y comprobar si lo que se veía se transformó en negocio o no. Que nos comentaran si se perciben los dichosos brotes verdes de una vez. Desde luego les invitamos a hacer comentarios aquí, y no obstante intentaremos preguntar a muchos de ellos.

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Comentarios
  1. Gustavo del Rio

    Un muy buen artículo . Espero que no bajes la guardia .

  2. Javier Lopez Sanchis

    Más claro agua. …. muy de acuerdo contigo en todo lo expuesto. …. Un saludo y espero que no sea el último artículo tan objetivo que realices.

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