La Feria de Zaragoza está siendo un éxito.

La Feria de Zaragoza ha resultado ser todo un éxito. Lo digo después de los dos primeros días que son los que yo he visto, y aun quedaba el fin de semana.

La afluencia de profesionales ha sido enorme, tal y como se esperaba. Yo no vi prácticamente extranjeros, pero también es cierto que la oferta tenía una clara orientación nacional en la mayoría de los casos.

En el primer día había ya fabricantes que tenían gran parte de sus exposiciones vendidas, sé que no es un dato importantísimo, pero hoy por hoy resulta curiosa esa voracidad, ¿no?

Negar que se respiraba un aire diferente sería ser muy negativo. Creo que por contagio, por euforia, por cansancio o por lo que sea, el sector quiere enterrar la crisis cuanto antes y tanto expositores como visitantes tuvieron ese oasis temporal de reencuentro con otros tiempos en los que los pasillos de las ferias hervían y veías a los que conocías y a los que no conocías pero siempre te cruzabas en todos los eventos del Sector del Mueble.

La primera diferencia a señalar es que pese a las expectativas y la cantidad de reservas, esta Feria no exige tanto esfuerzo al expositor, de momento no hay grandiosos palacios de una semana como los que se presentaban en Valencia o se siguen presentando en Milán. Planteamientos bastante más modestos son suficientes para presentar dignamente la oferta a un público mayoritariamente de casa, que no exige más en un momento en el que nadie exige mucho más que precio, y en el que de hecho cualquier gasto suntuario podría malinterpretarse comercialmente al evaluar la oferta.

En general ha sido todo positivo, en otro post ordenaré las ideas para hablar de productos y otras cosas que considero destacables. Pero quiero adelantar el espectacular evento VIP de PIKOLIN al que pude asistir la primera noche. Si bien es verdad que no estaban en la Feria con su primera marca, lo que pudimos aprender, ver y disfrutar esa noche marca la diferencia, no sólo con respecto a lo que se puede ver y disfrutar en una feria nacional como esta, sino en comparación con cualquier gran firma internacional.

Si tengo que poner un pero, que no sea el clima zaragozano en Enero, tiene que ser la hostelería dentro del recinto,( fuera no se puede ir a ninguna parte sin el coche como todos sabemos.) Esas cafeterías están mal organizadas, mal atendidas, mal dimensionadas, su aspecto es realmente malo, el mobiliario y menaje tercermundista, y lo digo yo que he ido a unas cuantas ferias de tercer mundo, y el género tampoco puede ser bueno trabajando de la forma en que se trabaja con el microondas como chef y el plástico barato como principal elemento. Pero por si fuera poco lo que he dicho, que a nadie se le olvide que además estas cafeterías son un auténtico atraco monopolístico, un despropósito comercial insostenible que la institución debería hacerse mirar para evitar la vergüenza, si algún día por casualidad viniera clientela internacional de verdad. No digo más, que ya está bien. Urge una alternativa decente para sentarse a comer.

Dicho lo anterior, quiero dar las gracias y felicitar a todos los expositores que te ofrecen un tentempié con el que sobrevivir en la Feria evitando el trance de ir a pelear por un poco de fritanga recalentada en un plato roto de plástico blanco. Y en general agradecer este lapsus de buenas vibraciones que ha supuesto pasar por la Feria de Zaragoza.

Domingo Quintero

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