¿Cuantos años crees que tienes?

La Navidad es una fiesta venga de donde venga su historia. En el sentido técnico, algún o algunos días en los que no  se trabaja. Para unos tendrá más carga espiritual que para otros, pero es un descansito que llega justo en el momento en el que se acaban los años, según tenemos costumbre de contabilizarlos. Sólo por eso, ya es una celebración especial. Llegando la Navidad, todos nos damos cuenta de que el año en curso no da para más. El que más y el que menos siente un cosquilleo interior pensando en ello.

Nadie sabe cuántos años tiene. Sólo podemos saber los años que hemos gastado, no los que tenemos, o  mejor dicho, los que vamos a tener por delante. Ese es un crédito en el que nunca habrá negociación, ni siquiera información a la parte interesada.

Por eso es tan importante conseguir un saldo positivo con cada año que gastamos. Y si es negativo, ampliar la perspectiva valorando los anteriores que lo compensan, y afrontar el próximo como una oportunidad para seguir sumando momentos, o en su caso, para poner final a las rachas difíciles.

Encontrar momentos buenos en nuestra memoria a doce meses es cada vez más fácil, sólo hay que echar un vistazo al Smartphone. Estos ordenadores en miniatura de los que nos hemos provisto la mayoría, y que han dejado de ser sólo el teléfono con el que comunicarnos desde cualquier parte, para convertirse en algo mucho más importante.

Me pregunto por qué será, que mirando las muchísimas fotos que uno tiene, encuentro sobre todo imágenes de momentos buenos para mí, y sobre todo mucho humor. Sé de hecho, y está probado científicamente que nuestro cerebro conserva más tiempo los recuerdos negativos. Se trata de un mecanismo genético del que estamos provistos para mejorar nuestra supervivencia, algo con lo que los humanos conseguimos identificar situaciones peligrosas o dolorosas de modo que nuestro instinto despierte las alertas necesarias para evitarlas o defenderse de ellas.

Diga lo que diga nuestra carga genética más sensata, nuestra voluntad es seguir buscando la felicidad y el disfrute, quizá por ello lo que voluntariamente hacemos con la tecnología que ahora tenemos, no es inmortalizar lo malo, sino conservar avariciosamente imágenes de todo lo que nos delita por insignificante que sea; una espectacular comida, una decoración impresionante, la tontería de un niño, un paisaje, un momento con amigos, etc.

El humor que muchas veces nos llega vía teléfono móvil es una efímera dosis de felicidad que también suma, y hoy en día recibimos más que nunca porque nuestros amigos se empeñan en compartirlo. De esto saco otra pregunta: ¿Por qué esa necesidad de reenviar inmediatamente a nuestros cercanos cualquier mensaje que nos ha hecho reír?

Supongo que muchos dirán que porque todos queremos ser graciosos y caer mejor a los demás, pero sea por lo que sea, también será cierto entonces, que todos sentimos el impulso de compartir felicidad. Y sin ánimo de parecer repipi, ¿Qué es la Navidad?

Aprovechar estos días para recordar las cosas buenas de este año que se nos va es una gran idea, el mecanismo por el cual decidirás compartirlas con los tuyos y repartir así algo de felicidad, lo llevas dentro, sólo tienes que dejarlo salir.

Pasa una feliz Navidad y compártela.

Domingo Quintero

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1 comentario
  1. Feliz Navidad para tod@s. Un saludo!

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