El etiquetado de los Muebles

El etiquetado de los muebles está sujeto a regulación legal, como casi todo lo que se vende en España. Es un tema importante, para empezar a mejorar, a menudo hablamos de reinvención, de orientación a público y de cosas que suenan muy grandes, y nos olvidamos de que la mayoría de las grandes cosas no son otra cosa que la suma de muchas pequeñas.

Vemos muchas tiendas en las que no hay una sola etiqueta, o las que hay no informan prácticamente de nada, pero eso no quiere decir que no exista esa regulación.

En teoría los muebles deberían llevar también ese etiquetado cuando se  dirigen a casa del cliente, puesto que las obligaciones en esta materia se han establecido pensando en el interés de este. Pero lo normal es que se haga la entrega y montaje a domicilio con menos papeles que una patera de subsaharianos llegando a la playa. Lo más común es que se entregue un albarán del comercio vendedor, y si se pide, una factura, en los que con suerte se detallarán las condiciones de venta.

La problemática de este sector es muy especial, y la atomización de empresas tanto comercios como fabricantes deja al descubierto carencias importantes como en este caso. Hay fábricas que son más bien pequeños talleres, y que difícilmente van a asumir estas obligaciones, hay tiendas que no van a cubrir ni la obligación de mantener el etiquetado de lo que tienen en existencias, e incluso no sabrían completar toda la información que la norma exige. Incluso operadores de gran tamaño que nunca han prestado atención a todo esto. “¡Como no ha hecho falta para vender!”

Puede que la regulación sea excesiva, aunque lo cierto es que como nunca se ha perseguido su cumplimiento no sabemos si de haberlo hecho, se hubiera conseguido mejor resultado. Los mismos fabricantes españoles cuando se han decidido a exportar, pasan por el aro que sea y adjuntan toda la documentación que se les exige incluso en idiomas, por no hablar de exigencias de embalaje y otras que en el mercado nacional nunca se han impuesto.

Es cierto que técnicamente el mueble es complicado de etiquetar, aunque hay cosas mucho peores que el mueble que tienen un etiquetado escrupuloso y completo, suele depender de el uso de las cosas, y de el canal distribuidor y sus exigencias al productor. Si pensamos en textil, o revestimientos, etc, articulos que también se encuentran en las tiendas de muebles, vemos que sí hay quien atiende a estos temas rigurosamente. Organismos como AIDIMA desarrollan estos temas ampliamente y facilitan todo el trabajo, pero hay que querer hacerlo, y mientras no se exija, ni se persiga el incumplimiento no parece que este se considere un tema capital para nadie, ni fabricante, ni vendedores, ni consumidores.

Por no hacer un post que ya está hecho, y creo que muy bien, pongo aquí el enlace a uno que detalla las obligaciones del etiquetado de muebles. LEER EL ARTÍCULO “Muebles con etiqueta” del Blog de Citma. Yo lo leería, porque lo que sí implica todo esto es un incumplimiento reiterado de la ley que puede muy bien reforzar la posición de un consumidor en posibles reclamaciones.

La regulación específica  la encontramos en el Real Decreto 1468/1988, de 2 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de etiquetado, presentación y publicidad de los productos industriales destinados a su venta directa a los consumidores y usuarios. Podemos ver muy bien e imprimir toda la ley en el propio BOE (VER LEY EN EL BOE)

Insisto es que las mejoras no siempre se refieren a grandes y muy vistosos cambios, y creo que el etiquetado es uno de los mecanismos de comunicación con el cliente final, no es el más importante, pero tiene mucho peso en atención a la generación de confianza, y más aún en un mundo en el que la post venta es cada vez más importante a nivel de marketing debido al carácter comunicador que las nuevas tecnologías le han conferido a cualquier persona.

Domingo Quintero
agradecido

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1 comentario
  1. Javier

    Buen artículo.
    Lástima que la administración actúa de forma totalmente distinta dependiendo de la ciudad y quizás del establecimiento.
    Nosotros procuramos cumplirlo escrupulosamente y la semana pasada entró un inspector a advertirnos que teníamos dos etiquetas que no se veían desde el escaparate. No puso sanción. Fue meramente informativo pero entró por dos etiquetas vueltas y desde que salió la Ley hemos tenido 3 visitas al respecto.
    El caso es que hace unos días estuve en una nueva “gran tienda” de Valencia y sólo pude encontrar una etiqueta en un sofá que identificara al responsable del producto.
    A ver si nos concienciamos un poquito en nuestro sector y cumplimos todos…

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