Comparar precios en las tiendas de muebles.

¿Por qué se puede encontrar abultadas diferencias de precio entre unas tiendas de muebles y otras? Veamos un decálogo de razones importantes antes de decidir.

Es un tema que ha generado lo que hoy es una de las mayores quejas entre los comerciantes, que la gente no pare de mirar antes de decidirse a comprar. Es curioso, porque el fenómeno se retroalimenta, y se ha generado en el mismo comercio que lo sufre. En muchas ocasiones el cliente se conforma pensando que las diferencias se deben a la avarícia de un comerciante, o a su falta de pericia para comprar o para controlar sus gastos, y puede que así sea, pero también hay razones y riesgos que debe conocer antes de tomar una decisión.

Que no se engañe nadie, cuando comparamos comercios con planteamientos comerciales similares, las diferencias no son abultadas sin más. Los descuentos del 70% y cosas así en productos sobre pedido hay que mirarlos con lupa, ¿no? Si se puede descontar un 60 o  70% del precio y aún así pedir muebles al fabricante, ¿A qué precio se marcaron?. Dejemos a un lado los excesos de algunos reclamos.

Me ciño a  posibles causas justificadas, y ofrezco un decálogo de razones.

1.     Servicio a domicilio.
Se puede pedir precio sin servicio a ver qué pasa. El problema es que el negocio dimensionado para ofrecer este tipo de servicios asume todo ello como gastos fijos, y esos gastos no se los puede quitar porque le pidamos un pedido sin entrega a domicilio. Puede que no llegue al precio que buscamos, pero a lo mejor la diferencia se reduce lo suficiente como para comprar en el sitio que más me gusta de verdad.

2.    Montadores propios de la tienda.
Los autónomos pueden ser mejores o peores, pero los propios tienen un coste fijo. Es posible que el servicio propio esté más disponible para posibles incidencias postventa. Que el negocio disponga de recursos es siempre importantísimo, pero insistimos, la calidad de los montadores no tiene nada que ver con su condición de autónomo o asalariado.

3.    Exposición mucho más grande y preparada.
Abusar de un negocio que me enseña todo lo que quiero para ir corriendo a otro a comprar por catálogo o por internet, sólo puede llevarnos a que un día no haya exposiciones en las que mirar bien los productos, las exposiciones cuestan mucho dinero.
Pero eso no le va a importar al buscador de precio. Lo que debería tener en cuenta es que la relación de un distribuidor con el fabricante suele ser bastante mejor cuando este está bien representado en la exposición, eso es indicativo de que mantienen buen servicio, y garantiza que todo va a ir bien. Luego no hay que quejarse si compramos por catálogo y tarda el pedido, no nos hacen un cambio necesario, etc.

4.    Personal cualificado.
Que le atienda el personal cualificado garantiza que su pedido irá mejor, y posiblemente que los consejos que dan son buenos. La diferencia entre un vendedor puro y duro, y un vendedor profesional del mueble y la decoración se percibe fácilmente. Les tenemos que confiar dinero e ilusiones, visto así, hay personas mejores y peores para hacerlo.
Hay tiendas en las que siempre está presente un dueño, o alguien con la potestad suficiente para solucionar problemas, aunque haya que perder dinero para hacerlo. Cuando todas las personas con las que se puede tratar son empleados sin capacidad de decisión sobre el dinero, puede resultarnos muy complicado solucionar cualquier problema que se pueda plantear con los pedidos o servicios.

5.    Otros servicios
Puede que nos ofrezcan la realización de un proyecto de decoración, incluso un proyecto 3d, recogida de muebles viejos, montaje eléctrico, u otro tipo de servicios. Está claro que si nos lo ofrecen sin compromiso, debe ser sin compromiso. Pero es importante valorar que un profesional puede invertir varias horas en preparar un proyecto por ejemplo, más el tiempo que invierta en atendernos y explicarlo, a poco que valoremos esas horas entenderemos el por qué es necesario que el comercio gane dinero. Aún así, no tenemos por qué comprar, pero quizá sería ético dar a ese comercio la última palabra en precio, y no dejar de ir, por apuro de contarles que tenemos otros presupuestos.

6.    El producto no siempre es el mismo.
Aunque parezca mentira, el diseño de los muebles es en la práctica imposible de proteger. Cuidado con comparar unas ofertas y otras, puede no tratarse de los mismos productos. Parte de la culpa la tienen los propios comercios, que le ocultarán la información sobre el fabricante y el producto, lo que le dá mucha cancha a todo el mercado de imitaciones. Pero eso se ha hecho siempre para evitar precisamente que el cliente se pasee por la competencia. Si el cliente fuera a parar siempre donde mejor le han atendido y mejores medios y servicios le ofrecen, para sincerarse con los presupuestos y dar la última palabra a ese comercio, nadie se dedicaría a perder el tiempo ocultando información, dedicarían todo su esfuerzo e ingenio a atender mejor, y a mejorar sus medios y servicios para disponer de esa última palabra. Pero el comportamiento ideal no es el usual, así que cada uno hace lo que puede pensando en sus intereses.

En las compras en las que se combinan varios elementos, el presupuesto puede compensarse en alguno de ellos. Por ejemplo, en un comedor pueden ofrecer el mueble más barato y compensarlo en realidad con unas sillas diferentes que son mucho más económicas de lo que se indica. Es aconsejable sincerarse en el lugar en el que mejor nos han tratado, y mejores sensaciones tenemos. A ver qué pasa, puede que igualen cualquier otra oferta.

7.    Financiación.
La financiación siempre tiene coste, si la regalan es porque están pagando algo a la entidad financiera. Ese es un margen que hay que tener en cuenta.

8.    Productos de exposición.
La mayoría de los comercios están dispuestos a vender más baratos los productos de la exposición por no ser exactamente nuevos. Muchas veces pueden haber obtenido incluso descuentos extraordinarios de su proveedor para cambiar un modelo. La verdad es que no tiene porqué ser una mala opción, si de verdad son los muebles que queremos, pero lo justo es que nos lo expliquen para que lo tengamos en cuenta.

9.    El comerciante está muy desesperado.
Lo que puede parecer mucha suerte se puede convertir en una odisea, si el comerciante está en una situación muy complicada que le obliga a vender al precio que sea, puede que no le sirvan lo que pide, puede que muy pronto esté cerrado, puede que le sirvan y después cierre, o que le sirvan, no pague y ya no le atiendan una reclamación posterior. En cualquier caso, debe tenerse en cuenta que existen riesgos, sobre todo con el dinero a cuenta. En estos casos comprar exposición parece más seguro.

10.    El IVA
Si las diferencias de precio son muy abultadas, también podemos cuestionarnos si nuestro pedido va a tener la documentación oficial, o si no van a existir facturas. Pagando con tarjeta de crédito, financiación, o  transferencia bancaria no debería pensarse en esa posibilidad, pero nada es imposible.

Cada uno es libre de hacer lo que quiera, y asumir los riesgos que le parezca, de hecho, si la diferencia de precio es muy abultada, puede que no exista justificación suficiente, y entonces es el comerciante el que está asumiendo sus riesgos al intentar ganar de más.

Domingo Quintero

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