Comprar sin IVA, o con IVA

En un país donde da vergüenza analizar las noticias con casos de corrupción y defraudación de cientos de miles de millones de euros, donde la falta de ética, moral y dignidad es clamorosa en gran número de nuestros dirigentes, parece ridículo decirle a la gente que no intente ahorrarse lo poco que pueda en el IVA de sus compras, y más ahora siendo este un 21%. Pero hay que conocer las ventajas de trabajar con factura legal, para valorar los riesgos que uno asume, al margen de las sanciones fiscales correspondientes.

1.    La Factura le da derecho a reclamaciones posteriores. La garantía de los productos está legalmente condicionada a la existencia de dichas facturas. Siendo así, tanto el cliente final, como el distribuidor deberían disponer de facturas de compra para poder emprender, en caso necesario, acciones legales de reclamación en garantía.
Podemos pensar que con el albarán es suficiente. Tiene sentido, de hecho el comprador tiene con el albarán, y su recibo de pago completo, con membrete y firmado, no sólo una prueba de entrega de producto, sino una prueba de posible fraude fiscal con la que extorsionar al vendedor, así que este podrá siempre cambiar de idea y emitir su factura, si no es demasiado tarde para hacerlo, porque si se han cruzado reclamaciones las fechas podrían no cuadrar.
Por otro lado, hoy en día, los negocios están en constante peligro y puede encontrarse la tienda que le vendió, o el fabricante del producto adquirido cerrados. Hará falta más que buena voluntad para obtener soluciones en algunos casos.

2.    Con la nueva Ley que regula los límites de pagos en efectivo, el Gobierno ha estrenado la figura del perdón al delator. En el caso de que alguien se vea con problemas, delatando primero la operación fraudulenta queda exento de sanción.

3.    La factura de compra será necesaria para reclamar un siniestro a la compañía aseguradora. Si tiene algún problema que podría cubrir el seguro, le exigirán facturas de lo que reclama.

4.    Cuando el servicio está incluido, la factura de compra, además del albarán, acredita toda la operación, por tanto los daños que se pudieran producir durante los trabajos de entrega, en casa del cliente, en la comunidad de vecinos, o donde sea, estarán cubiertos por el seguro de responsabilidad civil del comerciante. Si hubiera un accidente y hubiera daños graves que reclamar, habrá que acreditar quién prestaba los servicios, y por cuenta de quién. En los trabajos desempeñados en casa del cliente, puede llegar a ser este, el responsable subsidiario de un trabajador ilegal en caso de accidente. Si la entrega se hace por empresa externa, esta debe tener su propio seguro, y aunque no facture directamente, sí facturará los servicios al comercio, y este es responsable subsidiario. Conviene tener toda la documentación en regla.

Hay más razones pero estas son algunas de las más contundentes. Tan sólo recordar que las empresas que están aguantando la crisis y compitiendo de forma legal, la mayoría, sufren la concurrencia de otros operadores que no lo hacen para ofrecer ventajas al comprador.

Domingo Quintero

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