PARA YA, UNA RETIRADA A TIEMPO PUEDE SER UNA VICTORIA.

Llegados a este punto de la crisis, creo que es buen momento para decirle a todo aquel que esté trabajando en el sector del  mueble, y sienta que preferiría hacer otras cosas: “Por favor, vete, deja ese trabajo cuanto antes.”

Esto mismo habrá que decirle a aquellos atrapados en su negocio: “Si no sientes mucho cariño por lo que estás haciendo, este es un gran momento para dejarlo. Total, es evidente que no va a haber sitio para todos, ya han desaparecido algunos, pero aún van a caer muchos más. Es muy probable que el mercado respete sólo a aquellos que encuentren la forma excepcional de trabajar, aquella que sólo alguien verdaderamente entusiasmado con lo que hace podrá ofrecer.”

Si eres empleado ahora mismo puedes dirigirte a tu jefe y alcanzar algún acuerdo, lo que en otros tiempos pudo ser un mal trago, puede que hoy sea un respiro para ambos, y quién sabe si más adelante será siquiera posible terminar la relación ordenadamente.

Si tienes tu propio “negocio”, entre comillas, porque negocio es algo que existe para dar beneficios, piensa que si ahora aún puedes salir medio bien parado, puede que no te quede mucho más tiempo.

En un mercado que busca nuevas fórmulas se premiará la innovación, incluso cuando la economía se de la vuelta, tu público objetivo acudirá en masa a potentes inauguraciones y a los grandes reclamos, no van a socorrer al escuálido y malogrado que sobrevivió a duras penas. La gente se suma al éxito, es algo natural. También es natural sentir lástima por el malherido moribundo, o simpatía por el más débil, pero no sé si eso da para elaborar una estrategia comercial. Todo aquello que te veas obligado a hacer, sea en perjuicio de proveedores, de clientes, de la imagen de tu negocio, o de tu propia persona, va a pesar después en el camino, te penalizará de una u otra forma.

Digo que este puede ser el momento porque creo sinceramente que podemos estar cerca de un suelo a partir del cual de verdad empecemos a levantarnos y construir algo. Y por eso lo digo lleno de positividad para el que pueda sentirse aludido.

Si eres empleado ya has aguantado bastante de un trabajo que no te gusta, seguramente con 2 años de paro llegas al final de la crisis y te plantas en la recuperación, cosa que no pueden decir los que se quedaron sin trabajo hace 2 o 3 años ya. En el tiempo que tienes puedes formarte, investigar, o directamente intentar algo que verdaderamente te haga feliz, puedes permitirte ese plazo de ensayo, y encontrar poco a poco tu sitio. ¿En qué situación quieres estar en la parrilla de salida?

Si no eres empleado no tienes la opción del paro, pero para perder dinero es mejor gastarlo en ti, y sobre todo no destruir a nadie dejándole de pagar. Considera que si paras, si en lugar de estar dentro de la casa en ruinas aguantando el techo con la cabeza y las manos, estuvieras fuera y a salvo, tendrías mejor perspectiva de la realidad, dispondrías de tiempo y serenidad, pero sobre todo te recuperarás a ti mismo y a todas tus capacidades y competencias, que es lo que necesitas, y siempre has tenido para sacarte las castañas del fuego.

No somos nuestros trabajos  u oficios, somos algo mucho más valioso, encontrar cada uno su camino no es más que el principio, pero es un gran principio, y sea como sea el transcurso de ese camino, siempre será mejor que ir campo a través hacia ninguna parte.

Hace mucho tiempo, le dije a una compañera, después de una reunión en la que las lágrimas hacían cola para salir de sus ojos, al tiempo que su cara cedía para reflejar la angustia que verdaderamente estaba viviendo en aquel trabajo: “Mira, la felicidad no es el fin que justifica cualquier medio, la felicidad es el único medio que justifica cualquier fin. No puedes vivir siempre angustiada, sacrificando demasiado y anulando tu felicidad por el objetivo incierto de alcanzarla algún día. Probablemente tenemos que encontrar la manera de que seas feliz en el camino, porque si es así, pase lo que pase tras la próxima curva, habrá valido la pena.”

Por si fuera poco, ahora enfrentamos una nueva era, un tiempo de evoluciones frenéticas en el que la capacidad de adaptación va a ser fundamental, un tiempo para el que, digan lo que digan, los veinteañeros de hoy son los que nos van a adelantar por la izquierda y por la derecha. Y lo van a hacer, porque los demás creerán saber mucho y tener los medios, mientras ellos reconocerán no saber tanto aunque no siempre será cierto, y no disponer de los medios, pero desarrollarán el ingenio y mantendrán fresca su capacidad de adaptación. Además, porque son los que mejor pueden sobrellevar las circunstancias, porque carecen de responsabilidades aún, no pueden ser conservadores, no dan nada por sentado, y su filosofía de la vida les permite exprimir lo positivo de cada momento para regenerar las baterías. Y ¿Qué dice la teoría de la evolución? No sobrevive el más fuerte o el más listo, sino el que mejor se adapte.

Si has llegado hasta aquí leyendo, no dejes de ver este vídeo acerca de lo que ya es considerado uno de los fenómenos sociales del momento.”Milennials” Y dedica unos minutos porque no te puedes perder el final.

Domingo Quintero

Me permito dedicar este post a todos esos veinteañeros que pese ser la generación más preparada que tendrá este país, tienen que aguantar que les vendamos nuestro derrotismo y negatividad, cuando su cuerpo y su mente están al 100% preparados para hacerles felices, y además, ¡son los que nos tienen que pagar las pensiones!. Especialmente a los alumnos de la Universidad de Valencia que reciben clase de mi amigo, Juan Ramón Martinez.

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Comentarios
  1. Ramon Castells Salvador

    Hace dos días, me suscribí a este blog esperando encontrar un blog con tendencias en decoración y interiorismo, pero veo que me equivocado y me encuentro con un manifiesto que en mi mas modesta opinión no lo veo publicado en el sitio mas correcto
    Con tan buena suerte que el primer post que me encuentro es este y si me permitís me gustaría dar mi opinión, aunque no se si estoy en el lugar mas correcto y en el nivel, por que veo que vuestros usuarios profesionales y anunciantes acuden a potentes inauguraciones y a grandes reclamos.
    Hay que recordar que en todas épocas a habido generaciones de veinteañeros y seria bueno pensar que en la buena preparación de estos actuales algo tendrá que ver el esfuerzo de generaciones anteriores, de lo cual se pueden sentir muy orgullosas.
    Me parece muy agresivo, que para sentirse realizado mandar a la gente que se queden en casa para recuperar sus capacidades y competencias, porque (sobre todo eso) tendrán mas tiempo y serenidad. Me gustaría que se valorara el esfuerzo que esta haciendo mucha gente por mantener su negocio (o medio de vida) adelante, estoy de acuerdo que importa mucho el que te tiene que gustar y querer, pero hay que darse cuenta que hasta a los que no sean así, no somos quien para quitarles ese derecho.
    No se puede, por muy veinteañeros que se sea, entrar en la pista de baile y coger la escoba y barrer todo lo que hay para tener la pista libre, hay que saber convivir y esa virtud es la que tiene que demostrar cualquier periodo de cambio, innovación, transición o adaptación, aunque rara vez se tiene en cuenta.
    De todas formas seguro que habrá mucha gente que este de acuerdo (yo no) y se quedaría en casa recuperando sus capacidades y competencias, eso si con mucha serenidad, a costa de los veinteañeros que por supuesto les pagarían las pensión.

    Un cordial saludo
    Ramón Castells Salvador

    • Domingo Quintero

      Gracias por dar su opinión, efectivamente puede que el blog no sea el mejor orientado para una declaración como el post de hoy, y en cuanto esté operativa la Web, habrá un blog más orientado al público que seguramente está más en la línea que describe. Le aseguro que lo tendré en cuenta, aunque no siempre encontrará posts sobre tendencias en decoración e interiorismo, intentaremos que sí sean aportaciones valiosas para el profesional o el negocio.

      Lamento que este post no le haya parecido apropiado, intentaremos que otros sí le sean de utilidad, más aún comprobando que es usted un profesional dispuesto a intervenir.

      En todo caso, como canal de comunicación para profesionales, ahora intento mover conciencias, discutir estrategias y comentar otras muchas cosas que pueden interesar, unas más a unos, y otras más a otros. El caso es que usted también puede participar, como lo ha hecho o incluso publicando.

      El principal objeto de este post es provocar, provocar la reflexión, no mandar a nadie a casa. Respeto enormemente la experiencia de los profesionales de este sector en el que llevo 15 años trabajando, y como es lógico yo no tengo 20 años sino el doble. Pero guste o no, estoy convencido de que a nuestro sector le hace falta una reinvención con urgencia, y también de que por desgracia la atomización actual es difícilmente sostenible con las cifras a las que nos enfrentamos, por ello, entiendo que hay operadores e incluso profesionales liberales que seguirán cayendo, y creo que sería mejor que fueran los que verdaderamente no encuentren en este oficio su felicidad, o su forma de realizarse personalmente. La forma de expresar esto puede ser más o menos acertada, pero si ha conseguido que usted escriba y dé su opinión, ya ha hecho algo bueno.

      Ayudo personalmente a gente que está intentando mantener sus negocios en pié, yo he cerrado uno no hace mucho y sigo adelante iniciando nuevos proyectos. Me da mucha pena que en algunos casos se continue sin ilusión porque no se ve otra salida, o probablemente porque no la hay, aunque esto esté destruyendo a la persona. No sólo no pretendo privar a nadie de ningún derecho sino que, más bien al contrario, quisiera que los que puedan, contemplen todos sus posibles derechos, incluso el de cerrar o reinventarse.

      Estoy seguro de que los veinteañeros sabrán valorar lo que se ha hecho por ellos, el tiempo les dará la perspectiva necesaria. Como hijo he tardado en valorar plenamente el esfuerzo de mis padres, pero también sé que como padre no contemplo ninguna opción que no sea conseguir lo mejor para mi hija, así que no tiene demasiada importancia si lo valorará o no, es lo que yo quiero hacer con todas mis fuerzas.

      Valoro enormemente su participación, y anoto sus observaciones para aprender, Muchísimas gracias Ramón.

      Domingo Quintero

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