IMPORTACIÓN, ¿LE PONDRÁN PUERTAS AL CAMPO?

Muchas veces nos preguntamos cómo es que no se protege más a la industria nacional frente a la entrada de productos que provienen de lugares del mundo mucho más competitivos. Es evidente que los mercados emergentes son un gran objetivo comercial para la industria de Europa y del primer mundo en general, por lo que eso hace que se intente tener la máxima apertura respecto a ellos, incluso cuando no es correspondida. Algunos de esos Mercados son gigantescos, como India o China, y para qué vamos a hablar de la compra de deuda pública que puede hacer un país como China que prácticamente puede rescatar economías a día de hoy, a sensu contrario puede también ahogarlas.

En la última edición de “El Sector” el periódico del sector del muele y la madera que edita FEVAMA, leí una noticia sobre u nuevo reglamento Europeo, que habría entrado en vigor esta semana. Como todos sabemos las normas de este tipo tienen que partir de la Unión europea, si no fuera así, teniendo las fronteras abiertas entre nosotros, favorecería la implantación de grandes importadores en cualquiera de los otros miembros, sólo para vender producto sin arancel a los otros. (Enlace al artículo citado)

Según parece ahora no se podrán comprar productos o madera de cuya procedencia se sospeche que no está de acuerdo con cierto protocolo de buenas prácticas, en atención a la sostenibilidad, se habla en realidad de diligencia. Se protege a los productos de madera de una forma indirecta.

Me pregunto si no será esta la forma en la que se podrían ir consolidando algunas barreras, no arancelarias, pero barreras al fin y al cabo. Sin la agresividad del arancel puro y duro, y con la justificación bien fundamentada, se pueden ir poniendo puertas, o al menos algunas líneas rojas que hagan algo más justa la competencia entre nuestra industria y la de otros países.

Quizá esta sea una línea a explorar con mayor detenimiento por nuestros representantes, y para este tipo de negociaciones puede que estén más abiertos que para dar dinero o para hacer rebajas fiscales. Supongo que los directivos de las diferentes asociaciones patronales ya están sobre el tema, porque no se trata sólo de España sino del conjunto Europeo en el que de hecho tenemos grandes intereses exportadores.

Igual de interesante que la sostenibilidad de la madera es la del planeta, ¿Se fiscaliza que los productos vengan de lugares donde se exigen ciertos controles en materia medioambiental? Porque a nuestra industria se le exigen grandes esfuerzos en ese aspecto que suponen un coste importante. Como este tema se puede cuestionar muchos otros de manera que, siempre con la razón y la lógica, se pudiera exigir algunos mínimos, ya sea por la vigilancia del planeta, de los derechos humanos, etc.

En realidad en las aduanas se viene imponiendo veladamente alguna nueva filosofía. Los importadores saben que ahora se exigen certificados de homologación a algunos muebles con el fin de garantizar unos estándares, también vigilan ahora con atención las diferencias de precio entre productos iguales para detectar posibles irregularidades en materia fiscal, y poco a poco imagino que intentarán complicarle la vida a la pequeña iniciativa.

No debemos demonizar la importación de un plumazo, hay países como Holanda o Reino Unido que tienen gran parte de su economía soportada por la internacionalización, es una opción más, y bien hecho es también una industria próspera que aporta ingresos y puestos de trabajo. Además España es un país estratégicamente ubicado y esto podría favorecernos enormemente. Además ahora que nuestros productos buscan salida fuera, es cuando nos damos cuenta del valor de los importadores, eso sí, los de otros países.

La empresa que se dedica a la importación, pero crea estructura, diversifica los países de procedencia, compra también en Europa, probablemente saldrá beneficiada, puesto que los inconvenientes que se van imponiendo son un obstáculo para los más pequeños, pero los más grandes los pueden ir absorbiendo y sorteando, no sin esfuerzo, pero lo harán, incluso podrán organizar sus procesos para acabar el producto dentro de la UE si hace falta con el Made in UE. Pero muchas iniciativas menores con bajo peso específico podrían sufrir más de lo soportable a poco que se les sigan aplicando controles e incomodidades.

Se supone que todo ello sería en beneficio de la industria nacional, pero ¡cuidado!, no nos engañemos, dentro de la UE hay y va a haber algunos países muy competitivos en cuanto a la mano de obra, al precio de la energía, y otros costes. No hay que bajar la guardia sino todo lo contrario. Aunque la competencia de estos países no será tan injusta en muchos sentidos, los que estamos en un sector como el mueble debemos pensar en el factor portes, plazo de servicio y gestión financiera, factores que hasta ahora son un contrapeso a las opciones lejanas de otras regiones del mundo, pero que no lo serán en Bulgaria, Polonia, Bosnia, etc.

Seguro que nuestros queridos amigos los italianos están ya más que sobre el tema ¿verdad?

Poco a poco mejoramos, hay que intentar que los acontecimientos no nos sorprendan y desarrollar los mecanismos de previsión y reacción ante los indicadores que tenemos. Nuestra industria no puede subsistir a salto de mata sino planificando, es algo que ya se ha aprendido, y la exportación e internacionalización añadirá más aprendizaje aún. Tenemos grandes fabricantes e importadores que se están defendiendo y preparando para el futuro, un poquito de suerte y algo de ayuda de los que mandan y todo irá mejor.

Domingo Quintero

 

 

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