¿CÓMO SE TOMAN LAS DECISIONES?

No quiero hacer ahora un alegato sobre la necesidad de la estrategia. Soy consciente de que la mayoría de nuestras micro empresas no se van a permitir el lujo de una sofisticada planificación estratégica, un cuadro de mando integral, o un Consejo de Administración don Consultores especializados. Tan sólo pretendo la reflexión sobre qué es más importante, la decisión, el plan, o el trabajo duro y la ejecución.

La mejor de las ideas no sirve para nada si no se lleva a la práctica. Además, llevándola a la práctica,  con una mala ejecución, o sin la dedicación y esfuerzo necesarios no se conseguirá todo aquello que tal idea es capaz de aportar.

Cuando lo que está mal es el plan, la decisión que se ha tomado, ¡cuanto más trabajes peor!

Si algunos seres humanos tomaron la deciión de ir al Norte por la escaséz de alimentos, y resultó que se estába produciendo la Glaciación, cuanto más se esforzáran, cuanto más consiguieran avanzar, más aceleraron su extinción. Así mismo, si nosotros tomamos decisiones equivocadas, el empeño y el esfuerzo con el que las ejecutamos es probablemente el acelerador de nuestra destrucción como negocios.

Lo mejor será sin duda una buena decisión y la ejecución óptima, parece sencillo, pero no lo es tanto.

Ahora bien, parece que estamos acostumbrados a afrontar las decisiones por nosotros mismos, con mayor o menor criterio, y asumiendo los riesgos, sin aceptar que necesitemos ayuda para ello, y mucho menos si hay que pagar esa ayuda. Sin embargo, sí contratamos ayuda en cuanto la ejecución es pesada, en cuanto creemos necesitar más brazos para llevarla adelante. Y lo cierto es que estamos de acuerdo en que si la decisión es acertada, incluso no teniendo la mejor ejecución podemos obtener resultados positivos, pero si la decisión no es acertada …

Cuando empecé a trabajar, un señor que tenía un puesto por encima del mío me dijo: ” Domingo, tú eres muy joven, y el jefe sabe que tienes más sangre y capacidad que muchos otros. Tú eres ahora de los que si el Jefe te dice que muevas ese edificio, antes de que termine de pedítelo, ya estarás allí con el hombro pegado a la fachada y empujando con toda el alma, incluso habrás conseguido que un equipo de personas se pongan junto a tí a empujar con todo lo que tienen. Pero algún día, el jefe espera que cuando te diga algo así pongas el mismo empeño, pero en irte a tu despacho a levantar el teléfono y contactar con un arquitecto, una empresa de demolición, y averiguar el estado y la propiedad del solar contigüo donde acabará el edificio. Por eso ahora no te pide que muevas edificios, pero algún día lo hará, porque tú tienes lo que hay que tener, y lo que te faltE, te lo dará el tiempo y la experiéncia, o lo pondrá la empresa contratando lo necesario.”

Puede que sea el Huevo o la Gallina, pero pensar en ello no hace daño, y ¡es gratis!

Domingo Quintero

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