NUEVOS MODELOS DE NEGOCIO. TIENDAS “POP UP STORE”

 La generación de nuevos modelos de negocio no es una fantasía en la que se han puesto de acuerdo todos los consultores de España. Pensar diferente es la mejor ayuda para desmarcarse y obtener resultados originales. He copiado una información sobre la tendencia “Pop up store”, no es la primera que leo, y me ha llamado la atención lo transgresor del modelo. Dos interioristas vendiendo muebles y decoración usados en una tienda montada en una nave industrial abandonada, como si fuera una galería de arte, y sólo abren dos veces al año, anunciada como un evento casi lúdico.

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Naroa Quirós y Juan Luis Medina son Madrid in Love, dos interioristas madrileños que se asociaron hace unos años para llevar el estilo vintage, rústico e industrial a restaurantes, tiendas y hogares. Son los artífices, entre otras, de la nueva tienda de Victorio y Lucchino que abrió hace unos meses en calle Lagasca. A su savoir fare se debe también la remodelación de las zapaterías Le Sac o restaurantes como Maricastaña, recién inaugurado en Corredera Baja de San Pablo.

Con su pop up store, que abre dos veces al año – en primavera y en invierno – pretenden traer a Madrid un nuevo concepto de venta y exposición efímera, urbana y accesible. “Viajamos a Francia, a Holanda, buscamos piezas únicas en rincones de toda Europa y las traemos a Madrid para abrir nuestra pop up store”, dice Juan Luis Medina, “Abrimos dos veces al año porque a veces nada nos deja un recuerdo más perdurable que lo efímero.”

Transitorias y atemporales. Así son las “pop up store”, tiendas que aparecen y desaparecen fugazmente porque, como dicen en Madrid in Love “en lo efímero es donde reside la magia de las cosas“.

El concepto de pop up store, que triunfa en París, combina la tradición del mueble industrial con objetos vintage y detalles únicos. Conlleva un conocimiento profundo de mobiliario y objetos del siglo XX y una selección minuciosa, porque los elementos son elegidos uno a uno.

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En el pop up store se dan la mano varias tiendas que exhiben durante unos días lo mejor de la casa.

Por otro lado, he buscado más sobre este concepto y está claro que en el mundo de la moda, y de la mano de las marcas, ya es un modelo muy conocido, veamos alguna información al respecto extraída de la página de popupstorespain.com:

Madrid, Barcelona, París o Nueva York. Las marcas se han lanzado de lleno a nuevos mercados pero, con la coyuntura económica actual, empezar a operar en nuevos países no siempre es sinónimo de éxito. ¿Y si fuera posible hacer un test de mercado evitando la costosa inversión de un tienda permanente? Las pop-up store han revolucionado el mercado de la moda por su objetivo: llegar, montar, impresionar, vender y desmontar.

Explica Panambí Martínez, coordinadora de la empresa Pop-up Store Spain.En las empresas de moda, las pop-up store son mucho más receptivas y tienen más posibilidades. Una tienda efímera suele durar un mínimo de dos días y un máximo de dos meses, ya que si no fuera así, “perdería todo el sentido. Otra compañía española que se dedica a la creación de Pop-up Stores es Estudi Ribaudí, que han creado eventos relacionados con las tiendas efímeras como el REC de Igualada.

Nueva York, París o Milán son ciudades con una gran tradición en el terreno de las pop-up store. Prada, que durante el pasado año montó su propia tienda efímera en París, o Comme des Garçons, una firma pionera en la práctica de pop-up store, que apostó en sus inicios por ciudades alejadas del circuito de la moda como Beirut, Barcelona o Atenas.

“En lugar de invertir directamente en montar un establecimiento, las firmas apuestas por una Pop-up Store, que les sirve para testear el mercado y sobre todo para darse a conocer”, asegura Panambí Martínez. “Las Pop-up Store también se utilizan para involucrar al cliente en una marca y hacerle sentir parte de la misma”, dice Ribaudí.

Una pop-up store también tiene otros objetivos. “Custo Barcelona las utiliza para hacer ventas de stock mientras que Privalia las usa para reunir a todos sus seguidores una vez al año y realizar ventas privadas”, explica Martínez.

Montar una tienda efímera puede suponer a las marcas una inversión de, aproximadamente, entre 7.000 euros y 10.000 euros. “Cada firma es un mundo y según sus exigencias, el precio varía”, asegura Ribaudí, que ha trabajado con firmas como Sita Murt. “Depende mucho de la ubicación de la pop-up store y sobre todo de la decoración –comenta Martínez-; el precio mínimo son 7.000 euros, y puede aumentar según los deseos del clientes”.

Tienes más fotos y texto en el Artículo  de tetuanmadrid.com

Domingo Quintero.

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