CIERRE DE AÑO Y BALANCE PERSONAL, EL OPTIMISMO

 Con la proximidad de la Navidad y el cierre de año, han ido llegando felicitaciones más o menos tradicionales por parte de amigos y colaboradores. Supongo que pese a todo lo que esté sucediendo en casa de cada cual, siempre hay gente dispuesta a defender las costumbres.

Tenemos delante un final de año y comienzo de otro que pinta duro, pero antes, tenemos la Navidad. No sé si yo tengo de eso que llaman espíritu navideño, pero lo que sí tengo, desde que tengo memoria, es la incurable tendencia a hacer  un balance, primero del año que se acaba y después de todo mi pasado. Cada vez que escucho las campanadas el 31 de Diciembre, me quedo ensimismado por un momento en el que mi cabeza opera autónoma recordando cosas, personas y emociones, es algo que no sé explicar, y que es muy corto, aunque en ocasiones es también intenso y me deja un rato pensativo, ¡suerte que mi mujer ya lo sabe y durante ese rato me ignora amablemente!

Voy a intentar hacer un balance del año, esta vez escrito, pretendiendo arrastrar, al que se deje, hacia su propia reflexión en el mismo sentido, y si es posible, intentando aportar visión positiva, no inventarla, buscarla, porque la hay. Ya de entrada, considero positivo el formato, puesto que el balance es un cierre objetivo del ejercicio, o sea, de lo realmente sucedido, y no tiene ninguna influencia en ello lo porvenir. El  que cada uno haga, puede o no parecerse al mío, pero como lo mejor es el ejemplo, ahí va mi razonamiento personal más sincero.

Pasivo:

Tengo en el pasivo algunos problemas que se van a tener que afrontar más allá de este año.

En este momento gano menos dinero que en los últimos 10 años si no recuerdo mal. Y  cotizo el mínimo mientras que venía sumando años con la máxima cotización por cuenta ajena.

No tengo  estabilidad laboral, ni derechos laborales, ni asignación económica fija asegurada.

Muchas de las personas con las que me relaciono están en una espiral de caída emocional que me preocupa.

Algunas de las personas a las que quiero tienen situaciones objetivamente preocupantes en lo económico.

Sigo lamentando profundamente la falta de mi sobrino cada día. Aún me quedan ganas de llorar.

Algunos de mis defectos siguen sin estar controlados, pese a mis propias reflexiones y esfuerzos.

Activo:

Ciertos objetivos de mis propios planes profesionales se van cumpliendo, en un escenario mucho peor del que contemplaba al concebirlos.

He acabado el Máster MBA y el proyecto de Plan de negocio, además tengo ilusión de ponerlo en marcha y hacerlo realidad.

He conocido gente nueva porque no he parado de moverme, y algunas de esas personas son verdaderamente interesantes.

Dispongo del suficiente tiempo para mí y para mi familia.

Este año no ha habido ninguna desgracia en mi entorno más cercano, y la salud nos ha respetado a todos en la familia.

He perdido 12 kilos, y francamente, me sobraban, creo que no los voy a buscar.

Mi mujer y yo seguimos llegando a fin de mes, y no ha cambiado en lo sustancial nuestro estilo de vida.

Me he dado cuenta de que la ansiedad que se siente por no tener la seguridad laboral de un empleo o un sueldo fijo, es algo que vas dominando con el tiempo, y ya no perturba mi pensamiento especialmente. Quizá es como el olfato que se adapta con facilidad, o conformismo, pero el caso es que sucede. Recuerdo la cita de un libro, “Tu zona de confort se amplía conforme pasas más tiempo fuera de ella” y ¡es verdad!

Pese a todo, creo que mi mujer me quiere mucho.

Yo quiero a mi mujer, cada vez más, y percibo cómo se va produciendo ese incremento. Esto no parece tener mucho mérito desde la perspectiva clásica de que el roce hace el cariño, pero también hay otras teorías acerca de los efectos perversos de la rutina, de la convivencia, etc. de los que parezco estar a salvo. Además, sucede que también me gusta más mi mujer, más que el año pasado y más incluso que cuando me enganchó siendo los dos universitarios, y eso no es tan fácil. Alguna pensará: “qué suerte tiene esta de que su marido piense así”, y no es exactamente como yo lo veo, la suerte la tengo yo, por eso está en mi activo. Tengo a la chica que me gusta, y que encima de gustarme, con el tiempo me ha demostrado que es una gran pareja y ahora también una buena madre. ¡Que me ha salido buena. ¡Y lo que es, es, y hay que decirlo!

Tengo una hija de 4 años, que significa para mí todo lo que puede significar la vida. Y parece que yo soy para ella una especie de ser superior, lo cual me hace mucho más grande de lo que nunca soñé.

Mi situación actual facilita cierta flexibilidad horaria y de localización, eso me permite vivir la vida de mi hija con mucha presencia, conozco a sus amigos, estoy en todo lo que ella hace. Casi  todos los días, antes de dormir, le pido que me diga lo mejor y lo peor de su día, y me cuenta  lo que más le ha marcado. Absorbo lo que sufre si le pasa algo y disfruto lo que ella disfruta con una intensidad que ni ella comprenderá hasta que no sea madre de un angelito como ella.

Así mismo mi situación actual me permite ser la compañía que mi mujer merece.

Tengo más, pero se hace demasiado largo.

Resultado.

Al final, lo que pretendo demostrar, es que si soy capaz de hacer un balance real de cómo estoy personalmente, sin mirar hacia lo que no ha sucedido aún, ni compararme con nadie, mi balance va a descuadrar, porque tengo más activo que pasivo.

Y el año que viene…, que venga. ¡De todas formas va a venir!, y  quiero que me pille en paz y tranquilo, con la tensión necesaria en cada momento para dedicarle el esfuerzo y concentración oportunos, y con ninguna más. Porque me conozco, me recuerdo, y sé que llevo toda la vida sacándome las castañas del fuego, y hace años no tenía ni mucho menos lo que tengo ahora para hacerlo; ni la experiencia, ni la sensatez, ni todos esos activos como los de este año, o los medios materiales con los que ahora cuento. Aunque puede, y sólo puede, que no tenga la energía de otras épocas, estas son herramientas muy útiles para afrontar lo que pueda venir con mejores resultados.

Creo que esta no puede ser una perspectiva mía en exclusiva. Al final, el optimismo o el pesimismo podemos compararlos, por analogía, con el valor o la falta del mismo. Pienso, como algunos dicen, que desde una perspectiva antropológica, el valor puede ser aquella cualidad que tiene el ser  humano de suprimir, en mayor o menor medida, su instinto de supervivencia. Según sea esa medida, encontraremos personas con más o menos valor, al extremo veremos temerarios o cobardes.

El optimista también es de algún modo aquel que se enfrenta a su instinto. Según numerosos estudios científicos, tenemos fisiológicamente desarrollado un mecanismo por el que la dopamina y la actividad del hipocampo cerebral, imprimen con mayor arraigo en nuestra memoria los recuerdos y emociones negativas. Esto nos previene de sufrir las mismas situaciones, cosa que nos ha sido de gran utilidad en la evolución y supervivencia de nuestra especie. Del mismo modo, intuyo que nuestro cerebro también permanece alerta, desarrollando esa voluntad de prever el futuro que ha hecho que la humanidad avance como lo ha hecho.

Desde que se inventaron la agricultura y la ganadería para no depender de lo que proveía azarosamente  la naturaleza, hace aproximadamente 10.000 años, no hemos dejado de obsesionarnos con el mañana, hasta el extremo de olvidarnos, unos más y otros menos, de disfrutar de aquello bueno que nos pueda estar sucediendo. Si mi intuición es acertada, el optimista será aquél que controla mejor el instinto natural de prever lo peor, para ponerse a salvo, y puede que, sin darse cuenta, eso le permita disfrutar más de sus logros, y adquirir una actitud más feliz, valiente y propicia al cambio y  la mejora.

 No se trata de no ser previsor, vivir en la fantasía, o negar absurdamente la realidad, sino tan sólo de no bloquearse con ello, ser capaz de valorar lo mejor que tenemos, disfrutar cada ocasión, y con ello permanecer en la mejor actitud y estado de forma emocional posible.

Todo este rollo, es mi felicitación de navidad. Ojala consiga que alguien haga algo parecido a mi balance personal, y que al hacerlo su día mejore marcando esa misma tendencia para los próximos días, si es así, ya no necesitará que yo le desee nada, aunque mi primera intención es desearos a todos,  FELIZ NAVIDAD.

Domingo Quintero

¡Yo no sé porqué dicen que me enrollo! He empezado queriendo decir “Feliz Navidad”, y al final lo he dicho, ¿no?

Para una felicitación mejor haz clic aquí.

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Comentarios
  1. Pere Julià

    Hola Domingo,

    Primero de todo quero desearte a ti y a toda tu familia una muy feliz Navidad y que lo mejor que te haya sucedido en el 1012 sea lo peor del 2013.

    Tambien quiero felicitarte por partida doble. Por el trabajo que estas realizando que me parece excelente (deseo que tu proyecto llegue a buen puerto) pero sobretodo quiero felicitarte de manera muy sincera por tener la enorme valentia (yo no seria capaz y estimo que muy pocos de mi entorno) de publicar un analisis personal como el que has publicado. Felicidades!!

    Comparto tu optimismo. 2013 va a ser un año muy complicado, pero lo afronto con cierto optimismo. Entre la enorme cantidad de noticias malas que nos invaden cada dia, ultimamente las veo salpicadas levemente por alguna que otra buena noticia que me da el optimismo necesario para seguir.

    Te envio un fuerte abrazo para ti y toda tu familia.

    Feliz Navidad!!!

    Pere Julia
    Julià Grup
    Pol. Ind. Bosc d’en Cuca
    c/ Tallers, 14 – 17410 Sils (Girona)
    Tel. 972 85 36 28 – Fax 972 16 81 95
    pjulia@juliagrup.com

    El 19/12/2012, a les 6:59, “Grupo Spz comunicación.” <comment-reply@wordpress.com> va escriure:
    grupospz posted: ” Con la proximidad de la Navidad y el cierre de año, han ido llegando felicitaciones más o menos tradicionales por parte de amigos y colaboradores. Supongo que pese a todo lo que esté sucediendo en casa de cada cual, siempre hay gente dispuesta a defe”

    • grupospz

      Gracias por todo, y pese a lo que dices, creo que no estáis los hermanos Juliá para recibir clases de valentía! Que le echáis un par!

  2. Xav Guillén

    Es bueno hacer balance para ver donde estamos. Pero, después, rápidamente, hay que inventar cosas nuevas y no quedarnos preguntándonos ¿qué ha pasado?
    Feliz Navidad para tod@s! 😉

    • grupospz

      Nada que añadir.
      Se nota que ya estás maquinando algo! a ver si te comprenden y podéis ponerlo enmarcha!

  3. Me parece un BALANCE MUY POSITIVO. Te doy la enhorabuena y te animo a que continúes, por lo menos, así de bien. Feliz Navidad Domingo!

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