EL TRABAJADOR NO ESTARÁ OBLIGADO A SEGUIR SIN COBRAR.

Poco a poco se van poniendo en orden algunos asuntos incomprensibles que se nos han ido presentando con más fuerza y crueldad durante la crisis, y que tristemente parecía incluso, que muchos de ellos los aceptamos con asombrosa sumisión. ¿Cuantos sinsentidos más quedan por solucionar?, ¿Cuanto somos capaces de tragar como sociedad?

Hasta hace poco si el empresario no pagaba el salario, el trabajador estaba obligado a seguir acudiendo a su puesto de trabajo de forma puntual y diligente, mientras se resuelve su demanda ante la jurisdicción social para conseguir una indemnización por el incumplimiento empresarial. Recordemos que el impago de salario constituye incumplimiento grave del empresario que comporta la indemnización propia del despido improcedente.

Esa situación que tristemente se ha dado en muchos casos, y ¡todos conocemos alguno!, roza la burla: hay empresarios que no pagan ni van a pagar, pero se aprovechan del esfuerzo de su trabajador para seguir manteniendo la empresa mientras se pueda. También es cierto que hay casos de trabajadores que, contando con  otras opciones, se atrincheran en sus puestos, y aprovechan para obtener una tajada indemnizatoria de la empresa que no les paga porque no puede hacerlo.

Pero donde la malicia se convierte en maldad es cuando el que no deberíamos ni llamar empresario, incluso sugiere sin testigos a su trabajador que no vaya a trabajar pues no puede pagarle, y cuando el trabajador se harta de esperar en casa y se interesa por su situacón, se encuentra con que el empresario le comunica que …¡ le despide por abandono del trabajo!, y con ello se ahorraría la indemnización. Estas conductas están lejos de poder calificarse de empresariales en mi humilde opinión, creo que se trata de individuos concretos, que nos producen asco a la mayoría y que ensucian la palabra empresario cada vez que la asocian a su nombre y apellidos.

Por desgracia, en el artículo original del que extraigo esta información, se percibe el daño conceptual y de imagen que este tipo de desgraciados han hecho al empresariado en general.

Estas situaciones parece que están próximas a tocar punto final tras la reciente Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo de 20 de Julio de 2012 que, demostrando la conexión con la realidad social, resuelve un caso terminal de enorme interés. Tal sentencia es dictada en Recurso de Casación para la Unificación de Doctrina y cuenta con el voto particular de nada menos que seis magistrados de la misma Sala. Este tipo de Recursos, solicita del Tribunal Supremo, que dicte sentencia para unificar los diferentes criterios que se recogen en sentencias de las distintas instáncias en un mismo asunto, por lo que la sentencia debe servir de guía para casos posteriores, en todos los juzgados.

Un trabajador que no cobra acude al acto de conciliación y en el mismo advierte que si no le pagan los atrasos dejaría de asistir al centro de trabajo y aceptaría cualquier otra oferta de empleo, pero que mantendría su demanda ante la jurisdicción social de indemnización por rescisión del contrato por incumplimiento del pago del salario del empleador. Pues bien, hasta ahora los tribunales sociales consideraban que si al tiempo de dictar sentencia el trabajador había dejado de acudir al centro de trabajo o se ocupaba en otras labores, había optado por la baja voluntaria, extinguiéndose el contrato, y por tanto se quedaba sin indemnización. Y a partir de ahora, si esta doctrina se consolida pues se daría respuesta humana a una situación comprensible. Bastante cruda es la situación de quien no cobra su salario como para obligarle a acudir al centro de trabajo.

En todo caso, dicha doctrina no permite alzar las campanas al vuelo y aprovechar para irse a casa el primer mes del impago o similar, ya que la única garantía ahora reconocida es la de casos muy similares al judicialmente resuelto. Por desgracia esta doctrina es un paso positivo, pero no pone definitivamente en orden todo este asunto. Los Jueces no pueden Legislar, hacen lo que pueden para ajustar la Ley a la realidad social que perciben, aunque por desgracia unos perciben más que otros.Así que esta Sentencia servirá de fundamento para la decisión en casos similares, y en muchos casos será un argumento definitivo, pero no necesariamente en todos.

Lo cierto es que este tipo de cosas sólo las pueden arreglar los políticos que elegimos para estar en el Congreso de los Diputados, perdón, los políticos que los todopoderosos partidos eligen, porque nosotros sólo podemos votar a la orgganización y no a una persona u otra, como se puede hacer  en otras democracias, más antiguas y sabias que la nuestra. Amenudo parece que es imposible que se pongan de acuerdo en algo, pero todos sabemos, que cuando les atañe directamente a ellos, o a la regulación que permite campar a sus anchas a sus organizaciones y dirigentes, el acuerdo es inmediato y se reforma una Ley, se crea otra, o incluso se toca la Constitución en una noche.

Domingo Quintero

Ver artículo de origen y comentarios sobre el caso de esta Sentencia.

Compártelo:

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para mayor información sobre las cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Síguenos

Recibe aviso de los nuevos posts en tu correo.

Únete: