EVOLUCIÓN EN EL CONSUMO Y COMERCIOS FLEXIBLES.

Debemos estar atentos a todo aquello que se va publicando y ofrece algunas pistas de quién y cómo va sorteando la crisis que nos asfixia. También tenemos que tener muy presente cuál es el estado de opinión y comportamiento de nuestro público para preparar nuestra oferta y nuestra comunicación de un modo coherente. Sobre todo es importante que abramos nuestra mentalidad empresarial más allá de lo aprendido, y por supuesto, de los prejuicios históricos con los que nos recreamos continuamente. Perspectiva, innovación, y orientación a público, deberían ser las tres expresiones que retumben en nuestra mente sin cesar.

Parece que hay un tipo de comercio  que está saliendo mejor parado, se trata de empresas que tienen varios centros, no demasiado grandes, en realidad flexibles en tamaño, y con ubicaciones estratégicas. Las tiendas de muebles no se ven reflejadas en estos estudios en particular, pero sí podemos tomar notas de este tipo de indicadores. Seguimos sin ver ninguna fusión de empresas, apenas colaboración, y la mayoría es esclavo del local que compró.

Es cierto que si pensamos en tener varias sedes, ahora mismo nos da algo de vértigo, pero también es verdad que con gastos importantes diluídos, como sería la administracón, el almacén, el mantenimiento,  o  la gerencia del negocio, y con un alcance geográfico y de público objetivo mucho mayores, algunos números podrían cuadrar. Pero, ¿alguien si quiera se lo ha planteado? Pues probablemente no, la atomización del sector es tan grande y está tan arraigada, que parece imposible que un propietario se de cuenta de que hace tiempo que navega sin rumbo, y de que fríamente analizado, podría conformarse con un sueldo medio, antes de acabar perdiendo hasta el cuello.

Sólo con ese convencimiento se puede tener la actitud apropiada para ofrecerse a ser absorbido, “arremangarse” y ponerse a trabajar en otra organización, salvando los muebles, ¡nunca mejor dicho! Y al más grande, con capacidad para expansionarse, le haría falta eliminar prejuicios sobre la colaboración con otras personas que no son de “La Familia”, y la misma frialdad y buen juicio que al primero para analizar con profesionales la viabilidad de posibles maniobras que se presenten, y que ¿quién sabe?, igual resulta que son un chollo que nunca más tendrán al alcance, y a coste cero o muy cerca de cero. Igual hasta resulta que, bien pensado, deberían haber sido planeadas, estudiadas, y ejecutadas por ellos mismos, para obtener los mejores resultados, y las ubicaciones que más interesan. El negocio de venta de muebles no se termina en esta crisis, y no tiene la culpa de nuestra situación, tiene la culpa de habernos dado muy buen dinero a ganar durante muchos años, en muchos casos, de pagar todo ese patrimonio que se ha podido adquirir. Y el negocio era el mismo, venderle muebles a la gente, pero en un momento bueno en el que el enfoque era el apropiado. ¿Volverán momentos buenos?, Sí. Pero ¿Tenemos el enfoque apropiado? …

Domingo Quintero

He hecho un extracto de un artículo de economía de ” El País ” en el que se refleciona sobre los diferentes datos del comercio, y la evolución del consumo.

Pese a las supuestas ventajas que se les atribuyen, las grandes superficies (espacios de venta de, al menos, 2.500 metros cuadrados) tampoco han cosechado buenos resultados. Han sufrido un buen bocado: sus ventas han caído en términos reales también más del 30% con respecto a septiembre de 2006. Malos tiempos para el hipermercado o el gigante comercial.

En el sector comercio solo hay un jugador que ha sabido lidiar con los cinturones apretados al máximo: las grandes cadenas. El INE califica así a la empresa que cuenta con más de 25 locales y al menos 50 asalariados. En conjunto, este tipo de negocio, tras años de economía a la baja y de paro desbocado, solo se han dejado el 4,3% de sus ventas en comparación con 2006. En esta categoría están, por ejemplo, las tiendas de Inditex. La facturación del grupo de Zara registró una caída muy leve de ventas en España. También los supermercados medianos están encajados en este epígrafe, como Mercadona o Dia. El primer grupo mejoró sus ventas el año pasado un 7,9% hasta 16.448 millones de euros. El segundo, ha logrado disparar el beneficio un 175% en los nueve primeros meses de este año, en parte gracias a que su facturación en España creció el 5,7%.

Los comercios ya sabían que la subida del IVA  en septiembre no les haría un favor. Pero el desplome no puede explicarse solo con el alza del tributo. “Consumimos menos. Estamos en estado de shock, porque la incertidumbre y la inseguridad hace que no nos atrevamos a gastar”, razona Josep Francesc Valls, profesor de la escuela de negocios Esade. “El gran problema del comercio en España es que no hay dinero. Es así de simple. Y ante un hecho tan rotundo, cambian los hábitos de compra: la gente busca precio bajo, incluso aunque a veces deba renunciar a algo de calidad”, coincide Ismael Quintanilla, profesor de Psicología Social en la Universitat de València. También gana terreno, dice, la compra en pequeñas cantidades. Y se mira con lupa, añade, la gasolina que supone un desplazamiento grande para llenar la despensa. De ahí los problemas de algunos hipermercados. Y del pequeño comercio, porque aunque sí ofrece más cercanía, en cuestión de precios le falta volumen para negociar, dice Quintanilla.

Valls apunta además a que la caída de ventas no es el único lastre que vive el sector. “En paralelo a esa caída hay un componente muy significativo: el IPC aumenta. Eso significa que los precios siguen creciendo, a pesar de que la renta de los consumidores se reduce. Los salarios se comportan con la lógica de una crisis, pero las materias primas o la electricidad no, y el comercio está obligado a asumir eso”, señala.

No solo los comercios han visto incrementados los gastos habituales y básicos. También las familias destinan cada vez más de su presupuesto a pagar la luz, el agua y la vivienda. Según la última encuesta de gasto familiar del INE, con datos de 2011, cada hogar gasta de media al año 29.482 euros, frente a los 30.562 euros de 2006. Del total, a vivienda, agua, electricidad y combustibles destinaron el 31,3%, frente al 24,8% de 2006, si bien en 2012, gracias a la bajada del euríbor (índice al que se referencian la mayoría de créditos hipotecarios) quizá se ha aliviado algo ese apartado. En un segundo plano se han quedado otros dispendios, como la ropa, los electrodomésticos o los muebles. Hasta en alimentación se gasta un 3,5% menos.

El pequeño comercio tiene menos capacidad de crédito,  acumula 27 meses consecutivos de caída de ventas, sin embargo hace muchos esfuerzos. Por ejemplo, comercio es el sector que mejor está manteniendo el empleo. Mientras el índice de ventas ha caído en 2006 más del 30% en los pequeños comercios, el de empleo ha bajado un 3,1% y en las grandes cadenas incluso ha aumentado, el 6,5%.

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